LA NAVIDAD QUE NO ESPERABA A SU MESIAS por ALFONSO ROJAS

(Mt. 1:18-24; 2:1-12)

A través de la historia el dios de este siglo ha influenciado en el mundo para cambiar el enfoque histórico del significado bíblico de la Navidad de Jesús. El mundo ha enfocado la historia de la Navidad en la historia de una pareja comprometida que iba de Nazaret a Belén, en un Pesebre, en unos pastores que velaban por su rebaño, y en un grupo de pensadores, magos del oriente que venían siguiendo la señal en el cielo, a través de una estrella resplandeciente que brillaba en el cielo o de un arbolito adornado con guirnaldas y luces de colores. La Navidad para muchos es el tiempo para pensar acerca de Jesucristo sólo como un bebé en un pesebre. Mientras que otros, sólo piensan acerca del nacimiento de Cristo como un acontecimiento misterioso y milagroso, pero que no pueden captar el foco primario del verdadero significado del corazón de la Navidad. La historia real de Navidad es Dios manifestado en carne, y su grande redención por amor a los predadores a los cuales vino a salvar. El Niño que nació en Belén es el mismo Jesús que vivió para morir, y que resucito para nuestra justificación, para que nuestra fe y esperanza sean en Dios nuestro Salvador. “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” “y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios“. (Lc. 2:10-11; 1 P. 1:21).

El nacimiento humilde de Jesucristo no estaba nunca dirigido a encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo en forma de siervo (Fil.2:5-7). Por más de 2,000 años el mundo ha debatido y han hecho muchas discrepancias acerca de quién es Jesús realmente. Las sectas, los escépticos, y diversas religiones han ofrecido explicaciones que son incongruentes con la revelación bíblica. Muchos dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta. Pero la realidad de todas esas teorías comunes, es que hacen a Jesús menos que Dios. Sin embargo, la profecía bíblica va más allá que el niño del pesebre fuese la manifestación de Dios viniendo al mundo a nacer. El hilo común de todas esas teorías es hacer a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante: este niño en el pesebre de Belén es la manifestación de Dios en toda Su grandeza y gloria que fue la demostración de Su Deidad en todo el poder de su gracia en la redención.

La versión de la Navidad del mundo moderno consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene otro significado que una buena comida y pasar el tiempo entre amigos y familiares, y reírse de algunos chistes vulgares hasta que el día decaiga. No espero que alguien alguna vez pueda entender totalmente lo que significó para Dios haber nacido en un pesebre y ser ignorado por un mundo que solo piensa en lo terrenal. La mayoría de la gente en el mundo se pierde las bendiciones de la Navidad, a causa de no entender su significado. ¿Cómo puede ser? ¿Pero cómo puede alguien perderse la Navidad con la cantidad de propaganda, publicidad y promociones que esta fiesta recibe cada año? A pesar de que muchos celebran la Navidad cada año, la mayoría no 2

sabe de qué se trata. A pesar de toda la promoción de la Navidad hecha por los medios de comunicación, la mayoría de la gente la perderá porque las personas se creen el centro de la historia, y se enaltecen a sí misma exhibiendo sus regalos navideños, los arboles grandes Navidad y sus casas adornadas de colores, con sus comidas y bebidas alcohólicas de toda clase se pone a la vista de los invitados. Para aquellos de nosotros que conocemos y amamos al Señor Jesucristo, la Navidad es un tiempo para enfocarse en la Persona gloriosa del Niño nacido Rey. Pero aun nosotros podemos quedar atrapados en un torbellino de actividades cerca del tiempo de la Navidad y perderla en un sentido práctico cuando seguimos la corriente del mundo que está bajo la influencia del maligno (Ef.2:2; 1Jn.5:19).

El mundo que no espero ver nacer al niño Jesús en aquella Navidad, fue porque el mundo se hallaba en un periodo de decadencia moral y espiritual, que torno a todo el pueblo de Belén en apatía y en una amenaza para el arrogante rey Herodes que deseaba destruir el plan de Dios para su pueblo Israel. Fue en estas circunstancias en la que el Niño Rey vino a nacer a este mundo. Nadie esperaba su nacimiento; nadie esperaba que el Mesías de Dios viniera a nacer en la villa de Belén de Judea. Nadie esperaba su nacimiento, solo a José y María y unos magos del oriente, que venían siguiendo la Señal en el cielo a través de una estrella, y unos pastores que guardaban las vigilias de la noche cuidando a sus ovejas, tuvieron el enorme privilegio de ser sorprendidos por la estrella resplandeciente que anunciaba el Nacimiento del Rey de los siglos, y una nueva dispensación sobre la historia del plan de Dios comenzó a escribirse para todo el mundo conocido (Lc.2:8-18; 1Ti.1:17). Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre el Nacimiento sobrenatural de Jesús a lo largo de la historia, pero son muy pocos los que pueden comprender lo que sucedió realmente en aquella Navidad cuando Jesús vino a nacer en Belén de Judea. En esta época del año hay una mezcla de sentimientos” que confunden a la gente con el verdadero significadode la Navidad de Jesús. Los sentimientos negativos de tristezas, de amargura, de soledad y de dolor, cuando son comparados con el buen tiempo que pasan otros, pueden llevar a que la vida parezca doblemente deprimente para los que han perdido a sus seres queridos. Desafortunadamente, no todos experimentan el muy mencionado gozo de esos días, y lo que debiera ser alegría y gozo, se torna en tristeza y amargura de alma, para aquellos que ignoran los significados de la Navidad.

El Israel del aquel entonces conocía de las Escrituras, pero no tuvieron la actitud de ir hasta Belén y saludar a su Mesías, y tal cosa no vale nada para Dios cuando el corazón anda mal. Ni siquiera el mundo en estas fiestas esperan adorarlo. ¿Por qué el mundo de hoy al igual que el mundo de entonces, no espero el Nacimiento del Niño Rey? El misterioso nacimiento de Jesús es relatado con reverencia y reticencia, y todo lo que tenemos acá es una revelación del poder de Dios en la que se describe la obra sobrenatural del Espíritu eterno engendró al Hijo eterno. La historia de Navidad va más allá de una pareja que estaban comprometidos, de unos pastores y unos magos y de un pequeño establo de Belén porque no había lugar en el mesón para el nacimiento del Mesías Rey. ¿Qué sucedió realmente en aquella Navidad? La historia del nacimiento de Jesús nos lleva precisamente a contemplar los 3

acontecimientos que sucedieron en aquella Navidad, cuando el Verbo fue hecho carne y habito entre los hombres, para manifestar al mundo la gloria de Dios y la gracia en la salvación de alcanzar al mundo perdido a través de la verdad que está en Jesús.

  1. La Profecía de Su Nacimiento. (Mt. 1:18-24; Is. 7:14; 9:6; Miq. 5:1-5). El escenario y las circunstancias en la que el Niño Rey abría de nacer estaban todo listo. El nacimiento de Jesucristo contempla uno de los hechos más increíbles, más emocionante y más sagrado de la obra sobrenatural del poder de Dios engendrando aquel Verbo hecho carne. El eterno de Dios se reveló a sí mismo en la Persona de Cristo Jesús, “Dios manifestado en carne” vino a nacer a este mundo, pero no de este mundo, para manifestar al Dios invisible en la forma de Hombre perfecto (Lc. 1:35; Ro. 1:3-4; Fil. 2:5-8; 1 Ti. 3:16; He. 1:1-3; 2:14-18). Fue en el tiempo de Dios cuando la eternidad se hizo tiempo y cuando el eterno Verbo se hizo carne, tomando forma de siervo y hecho semejante a los hombres, vino a nacer en un pesebre de Belén, para traer salvación a un mundo en tinieblas que moraba en sombra de muerte. El que nació, es tanto Dios como hombre. Como Dios, Cristo salió del Padre (Jn. 16:28); pero como hombre, fue “nacido de mujer”. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gá. 4:4-5).

Por más de 7 siglos se había preservado la profecía acerca del Nacimiento del Niño Rey, y por un periodo de 400 años de silencio; Dios estaba preparando la majestuosa venida del Mesías de Israel, el Rey Prometido a su pueblo vino a nacer en un pesebre en el pequeño pueblo de Belén de Judea. Mateo cita a Isaías 7:14 y a Miqueas 5.2, para declarar que Cristo nació conforme a las profecías bíblicas. El nacimiento sobrenatural, la señal que los magos venían siguiendo en el cielo, la sencillez en la que abría de nacer el Niño Rey y, la salvación que traería sobre su hombre sería el gran propósito de su venida y el cumplimiento de la profecía bíblica en conformidad con la Palabra de Dios. La historia de Navidad es uno de los acontecimientos más increíbles que revelan los hechos del misterioso nacimiento del Dios eterno, cuando adoptó la naturaleza humana y el infinito asumió lo finito, el Eterno se conformó al tiempo y la deidad se concentró en aquel Niño Jesús para entrar en nuestra historia y escribir la historia de nuestra redención.

La concepción fue una revelación del cumplimiento de la profecía bíblica que anunciaba por medio del profeta que una “virgen” iba a concebir del Espíritu Santo el nacimiento sobrenatural del Hijo eterno de Dios. La profecía declaraba la manera en la que el Dios santo y sublime iba a entrar a este mundo para visitar a su pueblo en la persona del Niño Jesús (Is. 7:14; Mt. 1:21-23). El nacimiento de Jesús no fue conforme a las predicciones de los hombres, sino conforme a la Palabra profética de Dios. Jesús no vino a nacer conforme al tiempo de los hombres sino en el tiempo profético de Dios para dar cumplimento a Su plan perfecto (Gá. 4:4-5).

Su nacimiento no procede de la historia sino que precedió a la misma historia, pero entró en nuestra historia, y en el cumplimiento del tiempo de Dios, Cristo fue envido al mundo nacido de mujer y nacido bajo la ley (Gá.4:4). El cumplimiento de esta profecía revela que Dios cumple Sus promesas. Dios cumple con las peticiones de sus hijos y las promesas con su pueblo. Ha pasada más de dos mil 4

años de este evento y Su Persona no ha cambiado, ¿Por qué él habría de cambiar Su Palabra? Las modas y el mundo cambian pero Su Palabra permanece para siempre (1 P. 1:25). El nacimiento de Cristo en Belén no fue una mera casualidad, sino el cumplimento de las profecías bíblicas conforme al plan de Dios. Toda la revelación que recibieron José y María y los Magos, fue para que se cumpla la Promesa de Dios. Esta promesa no fue un acuerdo con los hombres sino un acuerdo del eterno Padre con el eterno Hijo. Jesús nació para dar cumplimiento a todas las profecías bíblicas que narraban su venida al mundo.

  1. La Prioridad de los magos buscando al Niño Rey (Mt. 2:1,2)

¿Dónde está el rey de los judíos? Los sabios del oriente vinieron a la ciudad del Gran Rey y recorrieron las calles de Jerusalén con la pregunta interrogativa: ¿dónde nació el Mesías? El término “diciendo” es un gerundio que describe una acción continua que implica el propósito de esa búsqueda de estos magos. Ellos andaban por toda la ciudad preguntando a cada persona, y buscando el lugar donde el Niño Rey había nacido. Ellos estaban buscando algo que se perdió en la mesa Navidad: la prioridad de que el Niño Rey sea rey de nuestras vidas. Jesucristo ha llegado a ser Salvador de muchos pero no Señor de su vida. La gente no quiere que Él reine en sus corazones, ni en sus proyectos y planes, ni en sus metas y decisiones. Estos magos habían venido con la única prioridad y el propósito de buscar y hallar al Niño Rey. A propósito, ¿Qué lugar ocupa el Niño Rey en su vida y todos tus planes? ¿Qué lugar ocupa en el seno de su familia? ¿Qué lugar ocupa en sus conversaciones o en su meditación o adoración? Hay muchas personas que no están dispuestas a dejar su “yo” y que el Señor venga a reinar en sus vidas, porque el hombre cosmopolita y contemporáneo se considera el centro de gravedad de este mundo, y ha dejado a Dios de lado. Esta es una característica que manifestarán las personas de los últimos tiempos: “porque habrá hombres amadores de sí mismo” (2 Ti:3:1,2).

En estos dias de Navidad miles de personas salen al mundo a buscar al Niño que ha nacido Rey en lugares equivocados. Le salen a buscar en alguna religión o en algun termplo; otros le buscan en sus fietas paganas o en sus diversiones. Otros recurren a los recuerdos de su seres queridos que han partido de este mundo, y que piensan que ellos están juntos a Jesus en alguna estrella del cielo. Mas sin embargo, el lugar donde las personas le podran ver a Jesús es en el pesebre de Belén o colgado del madero de la cruz pagando la deuda de todos nuestros pecados, o resucitado caminado con sus discipulos o viniendo en la gloria para llevar a todos aquellos que hemos confiado en su justica y en la gracia de Dios en la salvación por la fe en Jésus. No lo busque a Jesús en la religión o en los recuerdos, o en algun recondito lugar de algun templo del mundo porque no lo vas a encontrar. Mire hacia Belén y lo vera nacer; mire hacia la cruz y lo vera morir; mire hacia la tumba y lo vera resicutar; mire hacia el cielo y lo vera sentado a la distra en la gloria con el Padre. Mire hacia su corazón y se dará cuenta que el unico que vino a llenar el vacio del alma sin Dios, es Cristo el Señor, el Salvador que vino a este mundo para dar su vida en rescate por los hombres pecadores a través de la fe en Jesus.

  1. La Pobreza de Su Nacimiento. (2:1, 5-6;Lc.2:1-6)

El nacimiento milagroso de Jesús se produzco en el pueblo de Belén de Judea, y pasó de largo los palacios de este mundo y la corte real. No nació como todos esperaban en Jerusalén sino en el humilde pueblo de Belén, (la casa de pan). Una pequeña villa insignificante pero rodeada de verde 5

prados, una zona campestre y fértil. Fue el lugar escogido por Dios que revela la condición de los que vino a salvar. Un pueblo situado a 10 Km. al sur de Jerusalén sobre unas montañas a unos 800 metros sobre el nivel del mar. Fue el lugar donde se nació y creció el rey David pastoreando ovejas de su padre, un terreno de fértil campos y fructífero por sus prados en la que los pastores apacentaban sus ovejas.

Fue en este preciso lugar que se narró la historia de la vida de Rut y Booz y donde se cree que Raquel, esposa de Jacob, fue sepultada cerca de allí (Ge. 35:19; 40:7; Rut. 4:11; Rut. 1:1; 1 S. 16:1-14; 17:12; 20:6). José y María se encontraban en Galilea y como debían ser empadronados acudieron hasta Belén. Un viajar de más de 100 km por territorio montañoso que le tomó más de tres días, quizás porque ellos eran conscientes que el Niño debía nacer en Belén para dar cumplimiento a la profecía de Miqueas 5:2. Muchas ciudades antiguas como Babilonia quedaron solo en historia y otras como la gran Jerusalén fueron obviadas por Dios para elegir a la pequeña villa de Belén Efrata, como el centro de los acontecimientos proféticos de Dios para el nacimiento del esperado Mesías. La profecía de Miqueas 5:1-5 cita no solo el lugar del nacimiento del Niño Rey, sino también la deidad del Mesías de Israel, que regirá y apacentará lo cual evoca el gobierno y cuidado que Cristo tendrá sobre su pueblo (Ap.12:5). El que nació en la Casa de Pan es el mismo que más tarde se llamó a sí mismo “el pan de vida” (Jn.6:35), el verdadero Maná del cielo que iba a saciar a los corazones hambrientos de Dios.

La gloria de Su Presencia y de Su gloriosa Persona brillo en el pequeño pueblo de Belén. La ciudad vino a ser llamada la ciudad de David (Lc. 2:11) Proféticamente Dios había destinado este pueblo de Belén para que naciera el gran Libertador de su pueblo por cuento María era descendiente de la dinastía de la casa de David. El humilde pueblo de Belén nos revela que el Niño del pesebre puede nacer en pobres corazones que Dios bendice y puede hacer grande cosas a través de vidas entregada a Él como lo hizo con Su eterno Hijo. No se trata de lugares ni de condición social para que la gloria de la Presencia de Dios se pose, sino del corazón reconciliado y redimido por la sangre del Cordero lo que Dios bendice. El dueño del mundo no encontró un lugar digno para nacer, el único lugar que encontró en esta vida fue un lugar en la Cruz. “El Hijo del Hombre no tenía un lugar en este mundo ni siquiera para recostar su cabeza” (Lc. 9:58).

La ceguera espiritual de la nación de Israel era tal que no mostró ningún interés, ninguna intención, en saber de la gran noticia que traían los sabios del oriente acerca del nacimiento del Mesías Rey de los judíos. La turbación de Herodes fue tan grande que “toda Jerusalén” fue envuelta en un estado de confusión. La ciudad de paz, (Jerusalén) aquel día se había convertido en una ciudad llena de confusión. Es una gran paradoja pensar que David oraba por “la paz de una ciudad donde había nacido el Rey de paz” (Sal.122:6). La ciudad de paz que debería haber recibido la promesa mesiánica, rechazaron al “Príncipe de paz“. Una evidencia que revela la condición del corazón de aquellos que se revelan a tener una relación con la luz de Aquel que vino a alumbrar a los que moran en tinieblas y en pecado.

Este es el Rey de paz que dijo: “Mi paz os dejo, mis paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn.14:27; 16:33). ¿Encontrará un lugar en tu corazón en esta Navidad? 6

 

  1. La Perturbación de Herodes por Su nacimiento. (2:3)

En esta época de Navidad hay reacciones perturbadoras en los corazones de aquellos que están vacíos de Dios. Hay perturbación cuando se oye que el que ha nacido Rey quiere reinar en la vida de aquellos que saben que el “Yo” debe ser destronado de sus corazones para que el Niño de Belén pueda ocupar el primer lugar en sus vidas. Son las reacciones de aquellos que no están dispuestos a permitir, que nadie más ocupe el trono de “su propio yo“, ni que otro sea el rey en su vida. Es la luz que vino al mundo para brillar en la densa oscuridad de un rey usurpador y malvado, que solo tenía el deseo de matar al Rey enviado por Dios. Hay perturbación en el corazón cuando la familia se reúne para celebrar una Navidad, sin la presencia del padre o la dulce madre o en ausencia de un ser querido que ya no está. Son las reacciones y las perturbaciones de aquellos que no están dispuestos a permitir que nadie más sea el rey de sus vidas. La estrella que se levantó en el oriente y que se posó sobre la gloria del nacimiento del Niño Rey, fue causa de gran perturbación no solo en el corazón Herodes, sino también toda Jerusalén se llenó de confusión y miedo, al saber las intenciones malvadas que tenía el rey usurpador de matar al Rey enviado de Dios.

Las Escrituras nos dicen que el nacimiento de Jesús fue en días del rey Herodes, uno de los hombres más perverso y ambicioso que tenía su conciencia manchada con sangre inocente. Este Herodes el Grane o conocido como Herodes I, que reinó en Judea entre los años 37-4 antes de Cristo. Nació por el año 72 a.C., su padre Antípatro lo nombro gobernador de Galilea y luego fue nombrado rey de Judea cerca del año 40 a.C. Herodes tenía una mezcla de judío-edomita descendiente de Esaú y, bien podríamos decir que llevaba en su sangre el ADN de la perversidad y la maldad. Alguien lo llamó “un viejo criminal” por las muertes que cometió hacían todos aquellos que podría hacerle sobra a su reinado. Su miedo fue tal que convocó a los principales sacerdotes y escribas para saber dónde abría de nacer el Niño Rey, no para ir adorarle sino porque sentía que era una amenaza para su reino.

Cuando los magos preguntaron ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Dice la Biblia que Herodes “se turbó”. El verbo viene de etaráchthe, una palabra que revela la mente y el espíritu que se agita y angustia y se atemoriza cuando ve que algo le va a venir. Se traduce con el verbo turbar para hablar del espíritu y del alma del Señor cuando Juan dice “ahora está turbada mi alma” (Jn.11:33; 12:27). También se la emplea del estado de los corazones de los discípulos en la última cena “No se turbe vuestro corazón” (Jn 14:1). La angustia del rey Herodes venía por la amenaza que podría causarle el recién nacido Rey. La profecía que anunciaba la venida de uno que sentaría en el trono de David y cuyo reinado sería eterno, fue algo conocido por Herodes en cierta manera. El título que se le dio a Jesús: “Rey de los judíos” fue lo que atemorizó la mente de Herodes porque fue una amenaza para su trono saber que otro podría venir y ser rey en Jerusalén. El temía que Jesús le destronara.

Nuestro mundo está lleno de “Herodes” que solo piensan en su propio “reinado del yo“. Son personas que van diciendo de una forma u otra que no hay otro “rey” en su vida, y que sus propias 7

determinaciones y el derecho de hacer lo que plazca, está en la decisión propia de trazar y de seguir su propio camino en la vida. Esta afección del yo es una característica de los últimos tiempos de los hombres amadores de sí mismo, que se convierten así mismo en el centro de “gravedad” de este mundo, y en el centro de toda “gratulación” propia y en buscar la “gloria vana” de este mundo para alimentar la arrogancia de su “yo” (2 Ti. 3:1,2). Ellos declaran su derecho a ser rey, y que no hay en el trono de sus vidas otro reinado que no sea su propio yo. No quieren que otro ni otras cosas ocupen el trono de sus vidas y de su corazón, y lo proclaman al mundo a través de sus acciones y actitudes. Nadie tiene el derecho de interferir en sus carreras, posición, poder, planes, ambición y estilo de vida. No están dispuestos a permitir que nadie más que su propio “yo” reine en sus vidas.

Dígale a alguien en este mundo que Jesucristo merece ser su Señor y Rey, y vea cómo reacciona. Dígale que debe postrarse y entregarse al dominio de Cristo, y verá cómo se turba su corazón y su mente. A muchas personas no les causa ningún problema que hablen de Cristo y de la Cuna del pesebre, o de la Cruz entre canticos villancicos, siempre y cuando que el Niño Rey se quede en el cuento de una simple historia de Navidad una vez al año. Ellos prefieren recordar el nacimiento de un niño o de un Cristo moribundo en la cruz que muere, pero no quieren saber de un Cristo que reina, que resucitó y que un día cercano regresará con poder y gloria, para llevar a todos aquellos le hemos recibido como Salvador y el Soberano rey y Señor de nuestras vidas. ¿Dónde estará el Niño Rey en su mesa de Navidad? ¿Qué lugar ocupa en el trono de su corazón? En aquella Navidad cuando Jesús nació en Belén de Judea las personas reaccionaron de muchas maneras como vemos en nuestras navidades hoy.

En esta época del año la gente se deprime y se lamenta por “cosas” que no están en el propósito de la Navidad de Jesús. Quizás son cosas legítimas como el dolor por la madre o el padre que ya no está. Muchas personas se deprimen porque la mesa de Navidad no está repleta de comidas y bebidas. En aquella Navidad el pueblo de Belén estaba de luto, de tristeza y de dolor porque todas las madres que tenías niños menores de dos años, les fueron arrancadas de su lado cuando el perverso rey Herodes pensaba que matando a todos los niños iba a impedir que naciera El Rey de los siglos. Herodes pensaba que matando a todos los niños, iba a impedir que naciera El Rey de los judíos. Pero Herodes muere, y el Niño Rey vive y crece. Todos los reyes de la tierra, príncipes, filósofos, científicos han quedado en la historia y en polvo y cenizas. Pero el Hijo del Altísimo, el Verbo de Dios permanece por los siglos, y su Trono es eterno.

  1. El Propósito de los magos por Su Nacimiento. (2:2,12)

La Navidad es un tiempo de alegría y de adoración por el Niño que nos fue dado. Los magos al ver al Niño Rey se gozaron con su madre y José. La verdadera alegría de la Navidad no pasa por tener un pan dulce y una sidra o una buena comida en la mesa de Navidad. El mundo confunde “Gozo” con “fiestas”. Piensan que el verdadero sentido de la Navidad pasa por la diversión y con tomarse unas copas de más. Mas sin embargo, vemos en la Biblia que el gozo de los magos tenía y tiene que ver algo Sagrado y Sublime; se trata del Nacimiento del Hijo de la gloria, del Dios Altísimo que nos dio a Emanuel “Dios con nosotros” Los magos venía siguiendo el fenómeno de la estrella a través de lo cual Dios les reveló el lugar y donde habría de nacer el Niño Rey. 8

En su adoración vemos la prioridad de su viaje: “venimos a adorarle” Los magos no sólo se alegraron viendo al Niño Rey, también lo adoraron. La palabra “adorar” viene del griego “proskuneo” y es una palabra que implica: reverencia y reconocimiento, veneración y adoración. Es la palabra que se usa para postrarse ante un rey o reyes. Los magos doblegaron sus rodillas y se postraron en tierra porque reconocieron que el nacido Rey era “El Rey de reyes y Señor de señores”. Reconocieron que era el Dios eterno y Soberano de la tierra y de los cielos; el enviado y esperado Mesías de Su pueblo Israel, que traería salvación a su pueblo y a los gentiles. Los magos tenían un solo motivo: adorar al Niño que ha nacido Rey. Los magos no sólo se alegraron viendo al Niño Rey, también lo adoraron y abrieron sus tesoros que habían traído en agradecimiento por la salvación que vino a traer a su pueblo.

  1. 5. Los Presentes que los magos dieron en Su Nacimiento. (2:9-11)

Los regalos que el Niño recibió en su nacimiento iba simbolizar la naturaleza de Su Majestad, de Su Ministerio y de Su Muerte. Estos magos manifestaron:

  1. a) Su Admiración. Es la sabiduría del oriente que se arrodilla delante de Aquel quién es digno de recibir toda reverencia y reconocimiento, no sólo en los cielos sino también en la tierra.
  2. b) Su Adoración. Ellos se postraron reconociendo la majestad del Niño que ha nacido Rey, rindiéndole honor y homenaje por todo lo que Él es. La visita de los sabios es una indicación de que los gentiles un día adorarán al Rey cuando el reino se establezca en la tierra (Is 60.6).
  3. c) Agradecimiento. Los presentes no sólo expresan Admiración y Adoración, sino también su Agradecimiento por tener el privilegio de encontrar al Mesías de Dios. Siendo que ellos eran gentiles, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo, Dios le dio semejante privilegio que ellos fueran los primeros del oriente en recibir al Niño que nació Rey, que era el esperado Mesías y que al verlo expresaron su agradecimiento por medio de los regalos caros que trajeron para el Niño. Los magos le adoraron con:
  4. 1. Reverencia porque Él es Dios Santo (Lc. 1:35)
  5. 2. Reconocimiento porque Él es Dios y Señor (Fil. 2:9-11)
  6. 3. Regalos porque Él es Dios Soberano (1 Ti. 6:15)

Ellos traían en sus cobres regalos que tenía significado profético (Sal 72:10; Is.60:6)

El Oro: Nos habla de Su Persona gloriosa y divina por ser nuestro Soberano Rey de reyes.

El Incienso: Nos habla de La Perfección de su vida sin pecado que vino a ser nuestro Sumo sacerdote.

La Mirra: Nos habla de Sus Padecimientos al llevar nuestros pecados vino a ser nuestro Salvador que sufrir nuestros dolores para redimir del pecado. ¿Qué regalos vas a dar al Señor en esta Navidad?

  1. El Plan de Su nacimiento. (Lc. 2:11; Mt. 1:21)

El clímax y la causa de la revelación de Dios fueron para manifestar Su salvación a un mundo perdido y muertos en delitos y pecados. Para el propósito de morir por los pecadores Cristo tenía que ser hombre para poder morir por los hombres. Pero tenía que ser Dios para cargar con el castigo infinito y consumar una obra sobrenatural por breve tiempo. Jesús es Dios-Hombre como tan perfecto Hombre 9

como perfecto Dios. La conclusión y la cláusula de la historia de Navidad es la redención que Dios traería a los pecadores que sería el gozo de los redimidos por la fe en Jesús. El vino a nacer a este mundo para morir en una cruz por nuestros pecados, para que nuestra fe y esperanza sean en Dios nuestro salvador.

El plan del nacimiento de Jesús fue precisamente para traer salvación a un pueblo en tinieblas, que moraba en sombra de muerte a causa del pecado (Mt. 4:16-17). El Dios eterno tuvo que adoptar la naturaleza humana y fue hecho semejante a los hombres sin perder su deidad. Lo infinito asumió lo finito, el Eterno se conformó al tiempo, y la deidad se concentró en aquel Niño Rey cuando el eterno Hijo de Dios nació en forma sobrenatural al tomar forma de siervo “el cual siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Ro.8:3; Fil. 2:5-7). El Hijo eterno de Dios no se despojó a sí mismo de eternidad, pero Él asumió una naturaleza adaptada para el tiempo al visitar este mundo para vivir entre los hombres, pero sin pecado (He.2:17-18; 5:5-10).

En estos pocos versículos, vemos tres respuestas del mundo al mensaje de Navidad, desde el primer siglo hasta el siglo veintiuno, las culturas han cambiado drásticamente, pero la reacción de las personas hacia el mensaje del evangelio sigue siendo la misma. Podemos ver la reacción de Antagonismo por parte de Herodes, de Apatía por parte de los líderes judíos, y de Adoración por parte de aquellos magos y pastores que pudieron ver en su nacimiento al Mesías prometido a Israel. Si miramos a nuestro alrededor en esta temporada de fiesta de Navidad, vamos a descubrir las mismas reacciones que manifestaron aquellas personas cuando Jesús nació en Belén. Están aquellos que lo odian y lo rechazan, aquellos que lo ignoran y no lo reconocen como el Salvador, pero están aquellos que lo adoran y caen de rodillas y le rinden todo el honor y el homenaje por virtud de su Persona y de Sus Obras como el Mesías nacido para traer salvación.

  1. 7. La Partida de los magos por otro camino (2:12)

Nadie que tiene un encuentro con el Autor de la vida vuelve a ser igual. El texto de Mateo dice que: “los magos volvieron a su tierra por otro camino” En aquella Navidad, los que tuvieron el privilegio de ver al Nacido Rey, no volvieron a ser igual después de haber contemplado la gloria de Dios en la persona del Cristo de la gloria. Sólo los que viven lejos de Dios siempre vuelven y andan por el mismo camino. Son los caminos que al hombre le parecen derecho, pero son caminos de muerte y miserias (Pr. 14:12; Mt. 7:13-27). Los que están sin Cristo, si esperanza y sin Dios en el mundo siguen el razonamiento de su mismo corazón, engañoso y perverso (Jr. 17:9). Cuando Cristo vive en nuestros corazones por la fe, no podemos seguir la corriente de este mundo, que se va tras los deleites temporales para celebrar una Navidad que está fuera de los propósitos y de la palabra de Dios. Cuando los magos salieron de la presencia del Niño Rey, Dios proveyó un medio de volver a su tierra. Esto me enseña que Dios siempre provee un medio de salir de nuestros pecados y de nuestros problemas. Quizás algunos de ustedes en esta Navidad tendrán que:

  • • Regresar por otro Camino,

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Que no son los caminos que al hombre le parece derecho (Pr.14:12; Mt. 7:13-27), sino el camino nuevo y vivo que Cristo nos abrió a través de su sacrificio en la Cruz. Es nuevo y vivo porque libera del pecado y llena de vida a los que confían en Él (He. 10:18-21). Es el camino de buenas obras las cuales Dios preparó de antemano, para los que confían en Cristo puedan andar en ella (Ef. 2:10).

  • • Renovar su Comunión con Dios.

y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado“. (1 Jn. 1:3-7).

El secreto de una vida espiritual piadosa está en esa relación que el creyente tiene cada día con la Palabra de Dios y la oración y que vive en dependencia del Espíritu Santo. Pero es de vital importancia que la Palabra de Dios se convierta en el alimento necesario para el alma, así como la oración en la línea de comunicación directa con el corazón de Dios, y el Espíritu Santo en esa fuerza de poder y control en toda forma de vida cristina.

No solo necesitamos la Palabra de Dios como alimento, el Espíritu Santo como una fuerza de poder, la oración que nos lleva a su Presencia, sino que más que todo eso, necesitamos permanecer en Cristo como lo sarmientos que permanecen en la vid (Jn. 15:4) Se requiere permanecer en Cristo para producir los frutos de una comunión genuina de los que han tenido una conversión genuina por estar arraigados por la fe a la vid verdadera que es Cristo.

  • • Rendirle su Corazón en consagración a Dios.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (1 Jn. 2:15-17; Ro. 12:1,12; 1 P. 4:19)

  • • Reconocer en Confesión a Dios,

Todos nuestros pecados y el propósito por el cual Cristo vino al mundo para salvar y perdonar, todo delito y toda deuda que había en nuestra cuenta a causa de nuestros pecados delante de Dios (Col. 2:13-14; Tit.2:11-14; 3:4-6). Quizás algunos quieran,

  • Recibir el regalo de la salvación pero deben Confiar en Dios,

El Niño que ha nacido en el pesebre de Belén es el mismo que puede nacer por la fe en tu corazón hoy. El que descendió de la gloria para manifestar su gracia en el pesebre fue: Un Salvador, que es CRISTO el Señor (Lc.2:11). Esta es la verdadera historia de Navidad, que Cristo vino a nacer en este mundo para traernos salvación. Pero tienes que creer y recibirlo para que el milagro de la gracia de Dios se haga realidad en tu vida en esta Navidad (Jn. 1:12; Ro.10:9-10, 17).

About the Autor

Alfonso S. Rojas y su esposa Alba tienen 2 hijas, Brenda y Sharon y están dedicados a la obra misionera y pastoral desde hace 20 años, y han servido como misionero y pastor en varias en Argentina. Fue miembro y creció espiritualmente en Villa Real (Bs. As), y antes de salir a la obra de Dios ha cursado sus estudios Teológicos en el Instituto Bíblico Jorge Muller y en el Instituto Palabra de Vida (Argentina). Su ministerio en Fundación de Iglesia y formación de líderes, lo llevado a dar conferencia y a enseñar la Palabra de Dios no solo en Argentina sino también en México y Ecuador. Ha escrito muchos artículos en revistas y a través del ministerio de Internet de “La Biblia Dice” (Quito) y Momento de Decisión (Argentina). Ha escrito libros y material para el liderazgo con Matrimonios, El Significado del Bautismo , Cena y Ofrenda, 1 Tesalonicense, 2 Timoteo, Nehemias y 1Timoteo. Actualmente está dedicado con su familia al ministerio itinerante enseñando y predicando la Palabra de Dios.