VOLVER…….Por Daniel Perez Cliffe

“Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os querés volver a esclavizar?” Gálatas 4:9 (RVR)

Volver

Uno de los tangos más famosos de Gardel, es “Volver” que dice en su parte más conocida “Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien.”  Hablando de alguien que fue a Paris buscando encontrar la vida, sin darse cuenta que la tenía en Buenos Aires, y se da cuenta del tiempo perdido cuando regresa cansado y con más años a su tierra natal.

Estaba leyendo la carta a los gálatas y sentí la misma sensación. Como la de un hombre apoyado en la baranda del barco viendo el puerto de Buenos Aires, y añorando no haber perdido tanto tiempo en pavadas, sin poder disfrutar de lo verdaderamente valioso.

Pablo habla de lo mismo en este texto maravilloso,  y se asombra que los gálatas no se den cuenta de la tontería que estaban cometiendo. ¡Cristo nos libertó de la esclavitud del pecado y de la condenación de nuestros viejos hábitos! Nos dio vida y libertad, y la plenitud de su compañía. Sin embargo, como el puerco, nos tira de volver de nuevo al barro donde estábamos.

A los gálatas les atraía los viejos rudimentos de las costumbres judías. Y le agregaban a la salvación de Jesucristo, costumbres humanas y cargas pesadas de llevar. Una pavada que ni ellos mismos podían cumplir.

Nosotros, tantos años después, lejos de atarnos a costumbres religiosas, nos enfocamos equivocadamente en tratar de divertirnos a toda costa, a pasarla lo mejor posible, a disfrutar de la vida, sin medir las consecuencias. Dios no puede ser burlado. El demanda santidad de parte nuestra, y su salvación preciosa y gratuita tiene asociada la responsabilidad de una vida respetable.

Pero vivimos tan al limite que no nos importa. Vivimos a veces una doble vida, cantando algo en la iglesia, y viviendo otra cosa los días de semana, volviendo al barro del pecado y de los malos habitos que Dios condena.  Y parece que no nos importa. Nos reímos de nuestra dualidad y no nos damos cuenta del dolor que le causamos a nuestro Dios con nuestra negligencia. Somos indiferentes a los pedidos divinos de compromiso y santidad, y nos burlamos de los que viven santa y moralmente.  Está mal. Cambiá.

REFLEXIÓN – Es tiempo de volver.

About the Autor