GUSTAVO SANCHEZ

DIVERGENCIAS…..por Gustavo Sánchez

Nunca debemos menospreciar el poder liberado en oraciones intercesoras del pueblo de Dios. El apóstol Juan dice que puede transmitir vida a los que están caminando hacia una muerte segura. (1 juan 5: 16). Pero no debe tratarse de un recurso extremo, sino que debe ser como la respiración y la primera opción ante cada tema.

Los médicos hacen todo lo que pueden, se esfuerzan, van, vienen, recetan, diagnostican, prueban tal o cual tratamiento, recurren a aparatos, internación, terapias intensivas…etc. Y sólo cuando no queda otra posibilidad humana, se le comunica a los familiares que “está en las manos de Dios”. Claro, como ya no queda recurso humano, hay que empezar a creer en y dejar paso a la intervención divina.

¿Quién nos convenció de tamaña herejía? Otro caso: a veces escucho expresiones que parecen muy piadosas, pero que revelan la más oscura independencia anidada en el corazón humano. Se dice, por ejemplo al despedir un hijo: “Dios te acompañe”. ¿Dios te acompañe? O sea: él es el piloto, él dirige, él va, él viene y se lo limita a Dios a la figura del copiloto, del ayudante. Frases como: “Lo hicimos con la ayuda de Dios”. Nosotros somos los hacedores, los protagonistas y Dios es el colaborador, ese peón forzudo que nos ayuda a correr las cosas

Claro, esta filosofía es mundana, de las personas que no conocen a Dios, pero esa cosmovisión se filtra en nosotros que somos llamados a DEPENDER en todo momento, desde el vamos, del arranque, ya que separados de El NADA (y nada es nada) podemos hacer (Juan 15:5)

En la lucha contra Amalec narrada en Éxodo 17 aprendemos que las grandes victorias no se hallan en el campo de combate, en el fragor mismo de la batalla, en la estrategia, en la planificación de la guerra, ni en el poderío de los carros y caballos, sino en el monte, en la perseverancia de velar en oración. “Mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano”.

Pero esto nos introduce a otro tema importante. Moisés no estaba solo, tenía socios en la oración, como tantas veces no es el logro personal, sino corporativo. Aaron y Hur lo sostenían. Fue un éxito del trabajo en equipo.

El mismo secreto está expresamente mencionado en Mateo 18:19. Dice el Señor:   Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Se enfatiza la necesidad de orar juntos, ponerse de acuerdo, precisamente.  Lo curioso es que ese “ponerse de acuerdo” es traducción de la palabra SINFONIA (STRONG G4856) Ponerse de acuerdo como los músicos de una orquesta, imagínate hermano si cada músico tocara lo que se le antoja ¿Qué locura saldría de ahí?. Se nos llama a orar poniéndonos de acuerdo.

Seguramente esto tiene relación con la oración intercesora de la iglesia por el encarcelamiento del apóstol Pablo. El gallardo misionero en el año 63 se encuentra ahora en las feroces cárceles de Roma con una sentencia fatídica sobre su cabeza. Los hermanos oraban y Pablo confía en su liberación, lo que ocurrirá efectivamente. Luego el viajará a España, y de allí sobrevendrá otro encarcelamiento final que acabará con su vida en el año 68 aprox. Dice Filipenses 1:19: “Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación”. Relacionado con la oración de los filipenses aparece un término curioso adjudicado al mover del Espíritu: SUMINISTRACIÓN. El castellano no traduce el profundo significado de la palabra usada por Pablo EPICOREGEO (Strong G2024)

Este término también está relacionado con el arte. Un CORO era lo que es hoy en nuestro medio, pero la diferencia era la trascendencia que tenía en los tiempos bíblicos. El teatro no disponía de la amplificación moderna, así que el coro iba narrando con voces potentes lo sucedido en el escenario. Eran de muchísimos integrantes, entre los cuales la gran mayoría eran esclavos. Vivían en los sótanos de los teatros, y dependían de la provisión en todo sentido (capacitación, comida, sustento) del COREGA (el director y responsable del coro). De hecho esta función de provisión en todos los órdenes se resumía en un verbo: COREGEO. Los COREUTAS dependían primariamente de esta función, de este COREGEO del COREGA.

El concepto resumido aquí es sublime. El apóstol usa la palabra COREGEO para describir esta suministración espiritual relacionado con la oración que resultará en la liberación, pero le antepone un prefijo superlativo: EPI, para sumarle un plus, por eso algunas versiones se ven en figurillas para trasponer al castellano todas estas ideas juntas y traducen “la superabundante suministración”.

En estos días somos llamados a ponernos de acuerdo y orar por nuestra ciudad y país, hagámoslo confiando en esta suministración desbordante que Dios pueda concedernos lo que pidamos. Si me permiten esta inferencia: oremos en sinfonía para que Dios epicoregee nuestro clamor. Amén.