ALEJANDRO COLOMBO

¿POR QUE ESTUDIAR EL ANTIGUO TESTAMENTO SI SOMOS CRISTIANOS? por Alejandro Colombo

Cuando conocí a Cristo como mi Salvador esta fue una pregunta recurrente. Por qué no leer, meditar, estudiar solo el Nuevo Testamento? ¿Para qué leer de todos esos nombres complicados e historias de guerras y religión judía? Tantos años de historia (siempre preferí las ciencias exactas) siendo que ahora quería conocer más de mi Jesús.

Leyendo en los Evangelios me topé con que mi Señor dijo que Las Escrituras (en el N. T. se refieren al A. T.) daban testimonio de Él, o sea que podían enseñarme acerca de Jesús. [Juan 5.39] [Lucas 24.27] Múltiples veces, Cristo y Sus Apóstoles, pronunciaron “para que se cumpliese la Escritura” señalando aspectos de la vida, ministerio, muerte y resurrección de Cristo. [Lucas 24.45-46] [1 Corintios 15.3] Ellos dominaban el Antiguo Testamento que anticipaba la venida del Mesías.

Luego observé que Jesús hacía énfasis en el grave error de “ignorar las Escrituras” [Mateo 22.29] y la enorme sabiduría que otorga conocerlas valorando este bendito bagaje en la vida de su discípulo. [2 Timoteo 3.15-17].

desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Impactó mi corazón cuando leí: ”toda” la Escritura (Nuevo y Antiguo Testamento) es útil e inspirada por Dios, para cumplir cuatro ministerios necesarios para madurar a todo cristiano: enseñar, redargüir, corregir, instruir en justicia. Así que los escritos de Moisés y los profetas, empezaron a llamar mi atención, pues quería estar preparado para toda buena obra.

Más adelante entendí que es la Ley de Dios la que nos muestra nuestro pecado y condición de perdidos [Gálatas 3.22] y quien nos lleva a buscar un Salvador. No solo nos dan esta sabiduría espiritual, sino que también nos dan paciencia y consolación en nuestro peregrinaje terrenal para tener esperanza [Romanos 15.4]

No menos importante ha sido encontrar al apóstol Pedro advertirnos contra los que tuercen las Escrituras acomodándolas a su antojo [2 Pedro 3.16-17] por lo que nos exhorta a “crecer en el conocimiento y en la gracia”. Al mismo tiempo, San Pablo exalta la nobleza de los discípulos en la iglesia de Berea, porque no creían todo lo que oían, sino que enseguida iban y escudriñaban las Escrituras para ver si era verdad lo que el apóstol decía en su sermón. [Hechos 17.11] ¡Cuánto de esta “nobleza” falta en muchas iglesias hoy!

Así que, volviendo al título de este artículo, creo que hay suficientes motivos para ir al Antiguo Testamento y estudiarlo. Nos brindará enormes y eternos beneficios a la vez que constituye un milagro de la providencia divina para que nos llegara a nosotros con un propósito esencial que no debemos ignorar: que las experiencias registradas allí, les sucedieron como ejemplos para nosotros, para amonestarnos a fin de que no cometamos los mismos errores y que disfrutemos una vida cristiana victoriosa y gloriosa [1 Cor. 10:1-12]

1Porque no quiero, hermanos, que ignoréis… 11Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Entonces ¿por qué no se presta tanta atención al AT como al NT?

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