PEDRO FUENTES

CAUTIVADOS POR EL AMOR………por Pedro Fuentes

DIOS ME AMA

 “Mirad cual amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios”    

  1°Juan 3:1

 Seguramente nunca podremos llegar a entender cuanto nos ama Dios.

Quizás en muchas ocasiones te encontraste como perdido en el mundo, sintiendo que nadie se interesaba por vos. Lo mas probable es que no sea así, pero si así fuera Dios nunca dejará de amarte. El amor de Dios es invariable, es personal, es único y está a tu disposición.

Los seres humanos fuimos creados con una tremenda necesidad de ser amados y Dios lo sabe porque él nos creó. A alguna de las personas que te rodean quizás les cueste amarte, como a vos te costará amar a algunas también, sin embargo a Dios no le resulta un sacrificio amarnos porque él en esencia es AMOR. Y Dios te ama así como sos, sin importar tu pasado, sin preguntar de tus fracasos, sin evaluar tu capacidad. Dios sencillamente te ama, porque él te creó para amarte. Esto no significa que Dios siempre esté de acuerdo con nuestra conducta porque cuando pecamos Dios no lo aprueba. Y el pecado nos conduce a la perdición eterna. Pero como Dios nos ama buscó la solución a nuestro problema:

 “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en el cree no se pierda sino que tenga vida eterna” Juan 3:16

 Si aún no experimentaste el amor de Dios, sencillamente tenés que recibirlo por la fe, apropiarte de su amor y de su perdón. Pedir a Dios que perdone tus pecados y recibir a Cristo en tu corazón. A partir de allí vivirás una vida distinta Y COMENZARÁS A DISFRUTAR DEL AMOR DE DIOS.

Pasar por este mundo sin haber experimentado el amor de Dios en la vida, es haberse perdido lo mas importante que podemos disfrutar: Que el Creador y Sustentador del universo nos rodee con su brazo amoroso y nos conduzca hasta el final del camino. Te invito a vivir el resto de tus días sabiendo QUE DIOS TE AMA.

Reflexión: Cuando pases por situaciones difíciles y te sientas incomprendido por los demás recordá que Dios te sigue amando.

Lectura complementaria: 1° Juan 3:1-3

YO AMO A DIOS

“Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero” 1°Juan 4:19

Cuando comenzamos a disfrutar del amor que Dios nos tiene, empezamos a darnos cuenta qué significa amar. Dios pone en evidencia su amor, así lo expresa San Pablo: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8

Amar a Dios es tenerlo en primer lugar en el rango de nuestras prioridades. Es aceptar sus demandas y obedecer sus mandatos. Amar siempre es dar y darse por el ser que amamos. Por ésto, sólo podemos mostrar nuestro amor a Dios cuando tomamos en serio sus mandatos, cuando seguimos sus consejos, cuando respetamos sus principios.Quiero presentarte algunas formas muy prácticas que tenemos para mostrarle a Dios que lo amamos de verdad:

        .ADORACION

La adoración que le rendimos a Dios es la expresión mas sublime del amor.Adorar es tener un corazón de querer agradar a Dios en todo lo que pensamos, decimos y hacemos. A Dios lo podemos  adorar cuando estamos solos y cuando estamos en la comunidad del pueblo de Dios. “Pero tú eres santo. Tú que habitas entre las alabanzas de Israel” Salmos 22:3

         .OBEDIENCIA

“El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él” Juan 14:23Dios está muy interesado en que le obedezcamos, no porque sea un déspota y autoritario, sino porque Dios sabe todas las cosas y como Padre amoroso siempre nos pedirá que hagamos lo que será mejor para nosotros. Es verdad que a veces nos cuesta obedecer a Dios, pero debemos recordar que es para nuestro bien. “El obedecer es mejor que los sacrificios” 1°Samuel 15:22

         .SERVICIO

Jesús dijo “El Hijo del Hombre no vino para ser servido sin para servir” Marcos 10:45. Si somos seguidores de Jesús debemos pensar que cada vez que hacemos algo en beneficio de otros estamos sirviendo a Dios y  mostrándole que lo amamos de verdad.

Reflexión: Adoración, obediencia y servicio son formas muy prácticas que tenemos para mostrar QUE AMAMOS A DIOS.

Lectura complementaria: Juan 14:21-24

AMOR A MI HERMANO

“Amados; amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquél que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” 1°Juan  4:7

El Nuevo Testamento nos dice que la iglesia es como una familia. Todos sus integrantes son hermanos entre sí. En las relaciones familiares se viven distintas y variadas experiencias. La relación entre los hermanos suele ser buena y en ocasiones no tanto. Dios desea que en la iglesia reine un clima de amor y comprensión. En toda familia; los hermanos cuando son chicos se pelean por cualquier cosa. A medida que van creciendo y madurando cada asunto se puede conversar y las cosas van resolviéndose cada vez mejor.

El Señor Jesús sabía esto y es por eso que nos dejó un mandamiento muy cortito pero que puede revolucionar nuestras relaciones “Este es mi mandamiento: Que se amen los unos a los otros” Juan 15:17

 El amor permite que nos aceptemos tal como somos.

El amor nos hace perdonar las ofensas y olvidar los agravios.

El amor nos motiva a ayudar.

El amor nos permite renunciar a lo nuestro para beneficiar al hermano.

Se cuenta que en la Segunda Guerra Mundial los soldados vencedores hicieron explotar una bomba en el centro de un pequeño pueblo. Todos salieron huyendo. Una niña de unos ocho años salió corriendo llevando en sus brazos a su hermanito un poco mas chico que ella. Un hombre que corría desesperado como los demás la observó y le gritó:  “Niña: ¿no es demasiado pesado para vos?” a lo que la niña respondió “NO, ES MI HERMANO” .

A la hora de ayudar a un hermano no contará tanto lo que hacemos por él sino la razón del por qué lo hacemos. Es nuestro hermano.

No siempre será una ayuda material la que están esperando nuestros hermanos. A veces necesitan compañía, que oremos por ellos o que sencillamente dediquemos tiempo a escuchar sus pesares.

El amor a los hermanos siempre se mostrará en acciones concretas y no en un discurso lindo pero vacío de contenido. Esto es lo que nos enseñó el Maestro cuando lavó los pies de sus discípulos.

Reflexión: Tanto amo a mis hermanos, tanto estaré dispuesto a hacer algo en beneficio de ellos

Lectura complementaria: 1°Juan 4:7-21

AMOR AL PRÓJIMO

 “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” Marcos 12:31

 Aprendimos que tenemos que ayudarnos entre hermanos porque somos de la misma familia. Pero no debemos olvidar que la ayuda a las demás personas también es parte de nuestro cristianismo. Jesús, nuestro Maestro: “Recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando…predicando.. sanando… y al ver las multitudes tuvo compasión de ellas…” Mateo 9:35. Es muy importante que estemos atentos a las personas que nos rodean, sean cristianas o no. Son nuestro prójimo, son los que tenemos próximos a nosotros. Lucas nos cuenta que Jesús ”anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” Hechos 10:38

 A veces recibiremos gratitud por nuestras acciones y seremos reconocidos. Pero no siempre será así. En ocasiones seremos criticados y hasta acusados falsamente. No nos preocupemos, debemos hacer el bien a todos porque esto es lo que nos enseñó Jesús, y nosotros seguimos su modelo.

La Biblia nos advierte sobre el cuidado que debemos tener en relación a la fe que declaramos, con las acciones que hacemos. Nos dice que la fe sin obras es muerta. Nos indica que para testificar de nuestra fe, no alcanzan las palabras si nuestras obras no respaldan lo que decimos. El relato de la vida de Jesús muestra que esto debe ser así. Nadie podrá con su palabrerío convencer a otros de su amor a las personas si no lo muestra con sus acciones.

Quizá oíste aquel famoso refrán “hablan tan fuerte tus acciones que no me dejan oír lo que tú dices”. Cuando hablamos del amor de Dios, la gente quiere ver algo concreto de ese amor y no sólo escuchar de él. Las personas dedican mas tiempo a observar lo que hacemos que a escuchar lo que les decimos. Por eso recordemos lo que nos dice el Señor:

“Hijitos mío, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” 1°Juan 3:18

Reflexión: Estemos atentos para mostrar a nuestro prójimo con acciones concretas de cuánto Dios los ama a ellos y cómo nosotros también los amamos.

Lectura complementaria: Lucas 10:25-37

AMOR A LOS ENEMIGOS

“… Cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” 1°Pedro 2:23

Esto de amar a los que nos hacen mal, a los que nos dañan, a los que nos causan heridas, es muy difícil, casi imposible. En realidad es imposible que una persona con sentimientos normales pueda amar a quien se declara su enemigo. Pero los seguidores de Jesús tienen el mandato de hacerlo. Y es posible porque los seguidores de Jesús, han recibido al Espíritu Santo en sus corazones y tienen ahora todo el poder para vencer el odio con el amor de Dios.

Esto fue lo que sucedió con Jesús. Lo maldecían y él no les respondía. Lo maltrataban y él encomendaba a Dios su causa. Cuando estaba en la cruz oró al Padre pidiéndole que perdonara a sus agresores. ¡Qué tremendo!. ¡Qué contradicción para nuestros sentimientos!. ¡Que desafío para nuestra experiencia diaria!

“El amor cubrirá multitud de pecados” Sólo el amor de Dios en nosotros puede pasar por alto la ofensa, disimular la agresión y soportar la injusticia.

Quiero que pienses en las personas que alguna vez te hirieron, que fueron injustas con vos. Debes perdonarlas, de lo contrario seguirás atado al pasado. El amor que Dios puso en tu corazón es mas fuerte que todo el odio que puedas recibir. Porque es el amor de Dios, que en Jesucristo venció al pecado, a la muerte y al mismo Satanás. Y hoy ese amor puede inundar tu corazón de modo que no haya espacio para que se albergue el odio ni el rencor. Cuando amas a tus enemigos eres libre y nadie podrá inquietar tu ser interior.

El estilo de vida que Dios espera de nosotros es éste:

“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, BENDICIENDO sabiendo que fuimos llamados para heredar bendición” 1° Pedro 3:9

Reflexión: No dejar que ninguna ofensa recibida se quede en nuestros corazones, sino vencerla con el AMOR DE DIOS que tenemos en nuestro corazón aún para nuestros enemigos.

Lectura complementaria: Mateo 5:38-48

AMOR A LOS PERDIDOS

“… a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” 1° Corintios 9:22

Con demasiada facilidad olvidamos nuestra condición pasada. Todos nosotros estábamos descarriados como ovejas. Seguíamos nuestro propio camino. No sabíamos exactamente cuál era el camino. Pero alguien nos contó del verdadero camino hacia la felicidad interior, hacia la paz del corazón. Nos explicó que Jesús estaba dispuesto a perdonar nuestros pecados y darnos la vida eterna. Alguien nos mostró que Dios nos amaba así como somos. El día que aceptamos ese amor, nuestra vida empezó de nuevo. ¡Qué maravilla!

Esta hermosa experiencia que nos sucedió, debiera cada día recordarnos que a nuestro alrededor hay miles de personas que están sin Dios, sin Cristo y sin esperanza en el mundo. Viven ciegos, no conocen el camino, marchan rumbo al infierno. Muchas de estas personas viven muy cerca nuestro; algunos son nuestros familiares, vecinos, compañeros de estudio o de trabajo. Cada uno de nosotros es responsable directo de las personas que tiene a su alrededor. Pensando que Dios nos ama tanto y que su amor también es para ellos ¿No te parece que es demasiado injusto y egoísta el no compartirles esta buena noticia?

Amar a los que están perdidos es lo que Jesús hizo, así lo declaró: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10

Quiero animarte a que muestres tu amor a quienes están perdidos de alguna forma. Puede ser: compartiéndoles alguna literatura cristiana, regalándole un ejemplar de la Biblia, una película cristiana, invitándoles a alguna actividad de la iglesia, ofreciendo tu casa para algún encuentro de grupo pequeño,  contándoles tu testimonio de vida y fundamentalmente mostrando con tu conducta que eres un verdadero seguidor de Jesús. Ora constantemente por las personas a las que le compartiste tu fe y está atento a sus necesidades e inquietudes para ayudarles.

Siempre debemos recordar lo que decía el apóstol Pablo: “Yo sembré, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios” 1° Corintios 3:6

Reflexión: Sabiendo que alguien me compartió del amor de Dios yo también lo haré con otros.

Lectura complementaria: Lucas 15:11-32

AMOR QUE PERMANECE PARA SIEMPRE

“El amor nunca deja de ser…” 1° Corintios 13:8

En este mundo todo se termina, nada permanece para siempre. Las cosas se rompen, las modas cambian, las ideologías se agotan. Las personas se envejecen y se mueren, las relaciones se interrumpen y se cortan. Nada permanece. Como dijo el filosofo Heráclito “lo único que permanece es el cambio”. Esta es la razón por la que la vida es tan inestable, no tenemos de donde tomarnos para permanecer seguros. Pero gracias al cielo, el amor de Dios por nosotros no cambia ni cambiará. ¿sabes por qué? Porque es la esencia misma de Dios:

“En Dios no hay mudanza ni sombra de variación” Santiago 1:17

Mientras pasamos por este mundo, el peregrinaje se hace difícil a veces, porque hay que vivir experiencias no deseadas, porque se rompen relaciones y la tristeza invade nuestro corazón. En ocasiones nos sentiremos solos y no comprendidos ni queridos. Debes recordar que Dios si te comprende porque te creó y te ama y nunca dejará de amarte.

Quiero que te asombres conmigo y celebremos juntos el amor de Dios. Estamos seguros y nada cambiará nuestra relación con nuestro Creador. Él es ahora nuestro Padre y tenemos una relación de amor inmutable con él. ¡Qué maravilla! Por fin podemos vivir tranquilos y seguros, tenemos donde poner nuestros pies seguros de que no caeremos, porque “ Los que confían en Dios, son como la montaña de Sion que no se mueve sino que permanece para siempre” Salmos 125:1. Ahora tenemos una relación que durará por siempre, aún después de nuestra muerte. Esta relación de amor es para toda la eternidad.

Reflexión: Señor ayúdame para vivir conciente que todo aquí abajo pasará, pero gracias porque puedo vivir aferrado a tu amor porque nunca se terminará.

Lectura complementaria: 1° Corintios 13:1-13

 

 

 

DANIEL CHEVRIAU

CINCO BUSQUEDAS EN EL PADRE NUESTRO….por Daniel Chevriau

PRINCIPIO N° 1

 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar… para ser vistos por los hombres”

(Mateo 6:5)

Antes de presentarnos el Padre Nuestro como la oración “modelo”, el Señor Jesucristo nos lleva a pensar en la oración “pública” para darnos el mejor contraste entre lo que Dios espera de nosotros (genuina intimidad) y los dictados de la religiosidad (exposición delante de otros para mostrar una devoción que muchas veces no tenemos en privado).

Es increíble pero en muchas ocasiones somos movidos por cierto espíritu farisaico y sin darnos cuenta (aunque a veces lo hacemos a propósito) transformamos nuestras oraciones públicas en un medio para pretender impactar a quienes nos rodean.

El cristiano debería ser en la oración pública un modelo de sencillez y sinceridad, ya que no es necesario cambiar el tono de voz para hacerlo más solemne, utilizar términos que son extraños o sollozar para demostrar cuánto valor le damos al acto que estamos realizando. Ni siquiera es necesario que la oración pública sea larga, basta con que sea respetuosa, específica y fruto de un corazón sensible a Dios.

El “hipócrita” era un actor de comedia griega, quien por medio de una máscara y un dispositivo que ésta tenía para aumentar la voz, representaba ante diversas audiencias un personaje trágico o cómico, según fuere la ocasión. ¿Es posible que algunos cristianos utilicen tiempos de oración pública para estar simplemente representando un personaje que verdaderamente no son? Según Mateo 6:5, es muy probable que esto sea así.  Más aún, dice el Señor que “aman” hacerlo, por lo tanto no es un tema menor evaluar nuestra oración ante otros para definir si no estamos siendo culpables de hipocresía religiosa.

Algunas preguntas directas pueden ayudarnos a evaluar nuestro estilo de oración cuando nos encontramos delante de otras personas:

Cuando oro en público…

  • ¿Cambio el tono de voz? Para hacerlo más solemne, serio, más fuerte o más humilde
  • ¿Hago oraciones más largas que las que hago en privado?
  • ¿Utilizo términos distintos a los que uso en una conversación normal?
  • ¿Utilizo muchos adjetivos para referirme a Dios?
  • ¿Predico a mis oyentes?
  • ¿Sollozo o finjo emocionarme?
  • ¿Ordeno cosas a Dios? Pedirle cosas como si lo obligara a hacerlo

 

  • ¿Es la única ocasión en el día en que hago una oración?Se dice que en muchas ocasiones los místicos judíos estudiosos de la Cabalá dedicaban extensas oraciones a Dios que comenzaban con una infinidad de adjetivos calificativos para referirse a Su Persona antes de siquiera nombrarlo. Esta exposición podía parecer impresionante para quienes cumplían el rol de oyentes pero con toda seguridad no conmovían demasiado a Aquel a Quien supuestamente dirigían la oración, porque como el mismo Señor lo afirma “miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2)Evidentemente la oración genuina no tiene nada que ver con quienes nos rodean sino que es el lazo invisible con el cual nuestra alma se une a Dios en intimidad. Pretender transformar la oración en una “cosa pública” implica no comprender cabalmente de que se trata la misma. Cuando el Señor Jesucristo dice que los “hipócritas” religiosos “ya tienen su recompensa” significa que la única “recompensa” que pueden obtener es “ser vistos por los hombres” ya que Dios no premia la hipocresía sino que, por el contrario la castiga (Mateo 23:13-23). Lamentablemente, para algunas personas el reconocimiento humano parece ser más importante y apetecible que el que puede darnos el mismo Dios…PRINCIPIO N° 2“Mas tu cuando ores, entra en tu aposento y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en lo secreto…”
  • La oración privada es el único medio para medir nuestro verdadero estado espiritual, por lo tanto es algo que solo conocemos nosotros y nuestro Dios. Al autoevaluarnos en esta área probablemente nos descubramos en deuda, pero esto solo debe motivarnos a buscar nuevas oportunidades para estar a solas con El Señor y mejorar nuestra Comunión con El, lo cual es la llave para una vida cristiana y un ministerio más efectivo y gozoso.
  • Dígale a Dios todo lo que está en su corazón; como uno se descarga, tanto las alegrías como las penas, ante un amigo querido. Cuéntele sus problemas, para que él pueda confortarle, sus gozos, para que los modere, sus anhelos a fin de que los purifique, sus aversiones a fin de que pueda ayudarlo a conquistarlas, sus tentaciones, para que le sea posible protegerle de ellas. Muéstrele las heridas de su corazón, con objeto de que pueda curarlas, descubra ante él su indiferencia ante el bien, sus gustos depravados por el mal, su inestabilidad… Explíquele cómo el egoísmo le hace injusto con los demás, como la vanidad le tienta a ser hipócrita y cómo el orgullo le disfraza para sí mismo y para la gente. Si de esta manera vacía todas sus debilidades, problemas… no le faltará qué decir, nunca agotará el tema (algo que se renueva continuamente) Las personas que no tienen secretos entre si jamás se encuentran necesitados de temas de conversación. No pesan sus palabras ya que no hay nada que guardar del otro. Tampoco buscan que decir. Hablan de la abundancia de su corazón y dicen libremente lo que piensan. Bienaventurados aquellos que alcanzan una comunicación tan familiar y franca con Dios
  • Francisco Fénelon, un teólogo francés del Siglo XVII escribió lo siguiente sobre la oración:
  • (Mateo 6:6)
  • “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen y a ellos dará a conocer su pacto” (Salmos 25:14) 
  • “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová” (Proverbios 1:7)Estos dos textos nos proporcionan un principio para aplicar al área de nuestra oración privada, y este es: No lograremos comunión íntima con Dios hasta tanto no tengamos una verdadera conciencia de Quien es El y en consecuencia le respetemos como tal.Debemos decir que lamentablemente muchos creyentes, y aún líderes cristianos transitan la vida cristiana en medio de un sopor religioso sin tomar verdaderamente conciencia de a Quien están adorando y sirviendo. Como Job, conocen a Dios “de oídas” más nunca han establecido un verdadero contacto con El. Es interesante tomarse el trabajo de estudiar el impacto que recibieron diferentes personajes en La Biblia al tener un contacto directo con la Majestad de Dios; todos ellos fueron humillados y transformados. Creo que no oraremos verdaderamente bien en lo secreto hasta no tener en cuenta que estamos ante el mismo Dios de Abraham, Moisés, Elías y tantos otros, y no reaccionemos ante El como ellos reaccionaron. Esta es una experiencia personal e íntima con Dios, la cual no es necesario publicar a los cuatro vientos, porque al ser ese nuestro estilo de oración, sin que digamos nada, las personas que nos rodean sabrán que hemos estado en comunión con El Señor.A Jorge Müller en cierta ocasión poco antes de su muerte se le preguntó si oraba mucho. La respuesta fue la siguiente: “Algunas horas todos los días, y además vivo en el espíritu de oración, oro mientras estoy caminando, mientras estoy acostado y cuando me levanto. Estoy constantemente recibiendo respuestas. Una vez que estoy persuadido de que cierta cosa es justa, continuo orando hasta recibirla. ¡Nunca dejo de orar!”El Apóstol Pablo fue muy enfático al escribir en su carta a los Filipenses las siguientes palabras:Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en su muerte” (Filipenses 3:8-10)Nada era más importante para el Apóstol que conocer a Cristo. Humanamente podía alcanzar logros y obtener cierta trascendencia pero él entendía que debía, y aún anhelaba, dejar de lado sus capacidades y victorias humanas con el sólo fin de conocer a Cristo en profundidad. Hoy en día nos cuesta mucho abstraernos de las responsabilidades cotidianas para apartar un momento sublime de oración porque estamos más preocupados por ocupar nuestro rol en la sociedad que por descubrir las riquezas que se hallan en la Presencia de Nuestro Buen Señor y Salvador.El consejo del Señor Jesucristo era muy simple y directo: Regularmente necesitamos buscar decididamente un tiempo a solas con nuestro Padre Celestial. Es algo que debe ser hecho adrede y no el resultado de un cierto “espasmo espiritual” que depende vaya a saber de que circunstancias para que se transforme en una realidad continua.Entender Quien es El y anhelar Su Presencia nos llevarán a momentos inolvidables de mayor intimidad y profundidad en nuestra oración privada… 
JUAN ANTONIO GARCIA NIETO

CRECIMIENTO ESPIRITUAL….por Juan Antonio García Nieto

 El creyente y su “crecimiento espiritual”

 (2ª Ped. 1:3-11)

 Introducción

Esta porción nos presenta en forma trascendente al Señor Jesucristo, exaltándole por la majestad de Su Persona y la gran dádiva de Su salvación, haciéndolo en un orden lógico-espiritual al señalarnos los recursos divinos para nuestra santificación progresiva, y qué implica ese crecimiento santo; sus beneficios; y el llamamiento de Dios a tal fin, sobre la base de que “el crecimiento en entender y conocer a Dios, es porque éstas cosas Él las desea” {(Jer. 9:13-14) [vs] (2ª Ped. 1:8)}, siendo por ello necesario “crecer en la verdad” (Jn. 17:17). A su vez, el pasaje, nos remite a sublimes y excelsas verdades eternas, instruidas por el mismo Dios, las cuales nos llevan meditar acerca del “verdadero propósito de nuestra vida terrenal”, mediante preguntas como:

 

  • ¿Para qué el Señor me tiene aquí?;
  • ¿Cuál es el sentido de mi diario vivir?;
  • ¿Qué desea Dios en mí y de mí?…

Por cierto, no cabe duda que la vida que tenemos es diseñada por Dios como un medio para que seamos participantes de la naturaleza divina y que en ella vayamos progresando, pues Él nos ha regalado potencialmente todo lo necesario para lograrlo, expresándolo en esta Escritura mediante Su consejo, no solo para que seamos “guardados del mal en este mundo” (Dt. 4:39-40; 2ª Tim. 1:18a), sino también para tener la certeza de “una entrada victoriosa en la venidera” (1ª Tim. 4:8; 6:12-19).

Llevándonos todo esto a considerar tres razones cardinales, que la Escritura nos expone en este pasaje de (2ª Ped. 1:3-11) y su contexto bíblico:

 

  • La primera consideración, es que “este mundo que habitamos no solo es temporal para el creyente, sino que va a desaparecer absoluta y totalmente, pues ello es parte del Plan ‘decreto’[1] de Dios” (Sal. 2:7; 2ª Ped. 3:10), para lo cual Él nos prepara ahora en la tierra para grandes cosas que ocurrirán en el futuro. Tornándose nuestro transitar en este mundo en la ‘escuela’ de las cosas celestiales que trascenderán esta esfera, preparándonos así espiritualmente para ver a Dios, vale decir, “al Hijo, el cual es la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15); también para vivir en comunión con Él para siempre; y asimismo que nos gocemos en nuestra relación eterna con las Personas Divinas y las celestiales. Por esta razón, Pedro nos manda en (1ª Ped. 4):

 

 

  • “Sentir en nuestros corazones y modo de pensar, como Cristo” (v. 1);
  • “Velar – sobrios y vigilantes – en oración y comunión constantes” (v. 7);

 

    • “Tener entre nosotros ferviente amor, es decir, sin venganzas ni rencores” (v. 8);
    • “Recibirnos sin murmuraciones, vale decir, sin acepción de personas” (v. 9); y
  • “Ejercitar nuestros dones, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (v. 10).

Por este motivo, nuestra mayordomía, es decir, la administración o el manejo de los recursos de otro – de Dios en nuestro caso –, debemos llevarla a cabo con grandeza espiritual si deseamos hacerlo como a Él conviene, pues nuestro buen caminar aquí hace a nuestro agradable andar allí.  Por tanto, esforcémonos en nuestro acontecer terrenal, de exaltar a Cristo y no a nosotros mismos, para que nuestros enseñados, como discípulos de Él, “sigan al Señor y no a nosotros” (Jn. 1:47), transmitiéndoles las bondades y virtudes de Dios mediante el correcto ejercicio de nuestros dones, “a fin d perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).

 

  • El segundo punto, es que, más allá de este mundo natural, hay uno “sobrenatural y eterno”, coexistente con el nuestro, y que existe y trasciende la naturaleza aunque no lo veamos, el cual, es “el reino eterno del Señor Jesucristo” (Dn. 7:14,27; Sal. 103:19; Lc. 1:33; Ap. 11:15), debiendo el creyente, vivir para ese “mundo eterno”, que responde a la administración de Dios, y cuyo atisbo se pudo entrever en “la trasfiguración del Señor Jesús” (Mt. 17:1-8; Mr. 9:2-8; Lc. 9:28-36; 2ª Ped. 1:16-18). En este sentido, reparemos que la reflexión de Pedro: “Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación” (2ª Ped. 1:13), tiene por objeto instarnos y alertarnos a causa de lo corto de la vida frente a la necesidad de prepararnos para la eternidad, por eso, cuando evoca la “transfiguración del Señor” como evidencia del “Nuevo Reino” que espera al creyente, el apóstol enfatiza que estuvo allí, y lo vio y escuchó, al ser el vínculo entre Su reino y este mundo, “el Hijo”; “el Amado en quien el Padre tiene contentamiento”. Por cierto Pedro no estaba hablando de ‘fábulas’ sino de ‘realidades gloriosas’, “como habiendo visto con sus propios ojos Su majestad” (2ª Ped. 1:16).

Entendemos necesario en este punto, considerar, especialmente, las palabras dichas por el mismo Señor en Su ministerio terrenal.  Observemos que es Él quien nos señala en (Mt. 16:28), que “vendrá en Su Reino”, ratificando , así, la profecía que afirmaba que vendría dos veces (Is. 9:6; 11:1; 42:1; è Is. 2:1-22; 9:7; 30:30), agregando más adelante, que la segunda vez será cuando “aparezca Su señal en el cielo y le vean viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mt. 24:30). Asimismo, en (Mr. 9:1), califica a Su Reino como “venido con poder”, siendo el argumento de tal afirmación que todo lo que suframos ahora por causa de Jesucristo, será ampliamente recompensado cuando Él vuelva y Sus siervos aparezcamos con Él en gloria, pues “Cristo – eternamente – es poder de Dios” (1ª Cor. 1:24b), subrayándonos el Señor con sus enseñanzas tanto en Su discurso del Monte de los olivos (Mt. 24 y 25; Mr. 13:1-2;  Lc. 21:5-6) como en Su transfiguración, que Su reino celestial es tal, que hará necesarias tanto la transformación como la glorificación que cambiarán nuestras vidas para siempre, con un poder que nos salvará, condicionará y restaurará por la eternidad.  Reparemos que los “vestidos resplandecientes del Señor durante Su ‘transfiguración’, responden a Sus acciones justas y santísimas” (Mr. 9:3), los cuales, son un tipo de las “vestiduras de lino fino blanco y resplandeciente que habrán de correspondernos a los creyentes ya como la esposa de Cristo en la medida que, en este mundo, nosotros andemos como Él anduvo” (1ª Jn. 2.6; Ap. 19:8).  Sin embargo, fijémonos que es el Señor mismo quien nos indica que el cristianismo auténtico es un camino de sacrificio y compromiso que implica también la negación de uno mismo, senda en la cual debemos ejercer con diligencia nuestro discipulado en los negocios de Dios y de Su Iglesia (Mt. 28:18-20; Lc. 2:49b), debido a que este mundo, no es lo único que hay, advirtiéndonos el Señor en este aspecto en (Lc. 9:23-26): “Porque el que se avergonzare de Mí y de Mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles”. En relación a esto, notemos que en (Lc. 9:24a) la frase “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá”, implica para los siervos de Cristo, abnegación, esfuerzo, tiempo y privaciones, dejando de lado ambiciones egoístas, buscando primeramente el reino de Dios y Su justicia, entregándonos sin reservas a ÉL, pues ello habrá de redundar en un gozo carente de ansiedad carnal juntamente con una profunda satisfacción del ser, vivencia que no solo habrán de superar nuestros sentidos y expectativas, sino que obrarán para nuestro sumo bien mientras avanzamos hacia Su presencia o Su pronta venida por nosotros (Mt. 6:33; Rom. 8:28).  Por este motivo, a fin de que estemos capacitados para hacer frente a las dificultades terrenales en nuestra progresión espiritual hacia Su reino, es que Dios ahora nos provee del poder necesario para lograrlo en nuestra vida cristiana y de servicio, animándonos Pablo en este sentido cuando dice: “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder del Espíritu Santo y en plena certidumbre,… para servir al Dios vivo y verdadero… Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (1ª Tes. 1:5a,9c; 2ª Tim. 1:7), marcándonos la Escritura la metodología a seguir y la razón de tal obrar al señalarnos: “hablemos con palabras de Dios, conforme al poder que Él da,… para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.  Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder” (1ª Cor. 4:20;  1ª Ped. 4:11).  Por cierto, en forma manifiesta y eterna, el centro y el poder del reino eterno, es ‘Jesucristo el Señor’, recordemos entonces el mandato del Padre: “Este es Mi Hijo Amado; a Él oíd” (Lc. 9:35). Amén.

 

  1. La tercera razón es que, “si bien Dios nos permite la participación activa en Su administración, la misma, depende de nuestra predisposición y actitud espiritual en nuestra vida terrenal”, y así lograr, fruto aceptable a Dios, conocimiento del Hijo y entrada honrosa al reino eterno del Hijo, como claramente lo afirma nuestro pasaje de (2ª Ped. 1:3-11), empero, la no observancia de este caminar santo, habrá de producirnos una participación mucho menos esplendente y rica en bendiciones y progreso eterno del que podríamos haber logrado si hubiésemos actuado del modo que Dios anhela de nuestra parte, y además, sin posibilidad alguna de retorno a lo ya hecho, cual Esaú en su errática y profana actitud, cuyo desatino es una advertencia a los creyentes para que no perdamos nuestro privilegio en nuestro sacerdocio como hijos de Dios, menospreciando nuestro compromiso para con Él, situación irrevertible aunque tardíamente la procuremos con vergüenza y lágrimas (Gén. 25:31-34; è Heb. 12:16-17; è 1ª Jn. 2:28).

Por tanto, debemos ser conscientes que en el cielo habremos de servir en perfección, con gloria y excelencia, con capacidades celestiales eternas de gozo y bendiciones sin par, sin embargo, todo ello será más viable y provechoso para el creyente que se prepare para ese excelente reino, en forma tal, que le permita volver a ser según el propósito de Dios respecto al hombre (Sal. 8); es decir, “hecho poco menor que los ángeles [lit. Interlineal: hecho un poco inferior que Dios’], Y coronado de gloria y de honra” (Sal. 8:5)[2], recuperando de este modo su plena valía y aptitud espiritual, con mayor capacidad y participación en el reino, aunque todo ello estará supeditado y en proporción directa a lo que fue en su crecimiento espiritual y en su conducta como siervo fiel de Cristo en este mundo. No lo olvidemos.

Este será el modo de preparar nuestras ‘credenciales’ para nuestro hogar eterno, nuestro país celestial, como miembros de la familia de Dios y conciudadanos de los santos y ciudadanos del cielo (Ef. 2:19; Fil. 3:20), por tanto, hagámoslo “poniendo toda diligencia” y “añadiendo” a nuestra “fe” todo aquello que Él anhela, para que Su nombre sea engrandecido y así podamos disfrutar en plenitud con Cristo en Su reino, lugar donde habremos de desarrollar todas nuestras virtudes y dones, con perfección y gloria celestial (Dn. 12:3; Mt. 13:43), debido a que “el Dios de toda gracia,… nos llamó a Su gloria eterna en Jesucristo” (1ª Ped. 5:10a). Empero, con reverente humildad, no olvidemos en el interregno en este mundo, en el cual habremos de manifestar nuestro modo de vida, la exhortación del mismo Señor a que nuestras buenas obras, motiven a que nuestro prójimo glorifiquen a nuestro Padre celestial (Mt. 5:16), y que, además, “tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2ª Cor. 4:7).  Por tanto, consideremos con reverente gratitud, que “Es necesario que Él crezca, pero que yo – todo creyente – mengüe” (Jn. 3:30). Amén.

Igualmente, la argumentación del pasaje enunciado nos expresa por parte de Dios, en primer término, que todos los componentes elementales que apuntan hacia nuestro “crecimiento espiritual” son dados por Él por medio de Jesucristo, y simultáneamente, no sólo cómo “el conocimiento de Cristo el Señor” incrementa Su gracia y paz en nosotros, sino también, las razones espirituales y virtudes cristianas que deben jalonar nuestros corazones y diario vivir, de modo que conformen en nosotros un sólido perfil cristiano, si es que deseamos administrar los misterios de Dios en la forma que a Él le agrada (1ª Cor. 4:2). Además de asegurarnos que, siguiendo sus instrucciones en esta vida presente, “no caeremos jamás” (v. 10), manteniéndonos a la vez fortalecidos y seguros contra las asechanzas y peligros que asedian a la Iglesia de Cristo, teniendo asimismo la certeza en la porvenir, de “sernos otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (v. 11).

En avenencia con lo expresado, la porción de (2ª Ped. 1:3-11) – de la cual pormenorizaremos con mayor detalle los (vs. 5-7) nos expone:

 

  • “Lo que Dios, por gracia, nos da” (vs. 3-4);
  • “Lo que Dios, con amor, nos requiere” (vs. 5-7);
  • “El conocimiento espiritual que la conducta santa provee al creyente (vs. 8-9) y
  • “La seguridad eterna que el buen obrar confiere al creyente en este mundo, y en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (vs. 10-11).

Cualidades todas estas que se adhieren al hijo de Dios mediante “el silbo apacible y delicado” del Espíritu Santo “iluminando”[3] a quienes estudian la Escritura que Él inspiró (1ª Rey. 19:12; 1ª Cor. 2:14-16;  2ª Ped. 1:21), modelando nuestro ser en la “senda de nuestra santificación progresiva si es que nos ocupamos de nuestra salvación con temor y temblor.  Es decir, siendo santos y piadosos en nuestra manera de vivir, mientras avanzamos en el conocimiento de la verdad, dejando que Dios en nosotros produzca – por su Espíritu – así el querer como el hacer, por Su buena voluntad, ya que, es Él quien pone en nosotros el deseo o afán de hacer Su soberana voluntad” (Jn. 17:17; Fil. 2:12b-13). Reparemos que la “fe” mencionada en (2ª Ped. 1:5) es la “preciosa fe” que encontramos en (2ª Ped. 1:1), la cual nos une a Cristo, por la acción – “comunión del Espíritu” (Fil. 2:1c) – del Espíritu de Dios (1ª Cor. 6:15a,17), relación que de allí en más, no sólo nos permitirá cultivar las perfecciones santas expresadas en los (vs. 5-7), sino también, en la medida que seamos ‘diligentes’ en ese propósito, que no caigamos en ineficacia servicial ni extravío espiritual (v. 8). Por tanto, “vistamos nuestro corazón, con el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1ª Ped. 3:4), mientras “el Espíritu Santo nos va conformando a la imagen del Hijo” (Rom. 8:29). Amén.

Avancemos pues, en este “crecimiento santo”…

[1] Para un mayor conocimiento y comprensión acerca del “decreto de Dios”, sugerimos leer o solicitar el Cap. VI) Los “Decretos” De Dios del comentario: ¡Dios! ‘El Altísimo’”.

[2] Como dice Bevan: “… el salmista nos muestra al hombre en su primera posición y destino reservado para él en los propósitos originales de Dios. Mostrándolo en su posición original, como ‘Virrey de Dios’ (Gén. 1:26-28); contemplado en la gloria que debería haber tenido y que no alcanzó porque fracasó, demostrándose incapaz para tal dominio y aun de dominarse a sí mismo”.

[3] Para un mayor conocimiento y comprensión del tema “La iluminación en la comprensión de La Escritura por el Espíritu Santo”, sugerimos leer o solicitar el escrito: II) “El Espíritu Santo en la Dispensación de la Iglesia”; especialmente, la Introducción.

Dr OSVALDO MACCIO

CUANDO LOS ABUELOS VIVEN LEJOS…..por Osvaldo Maccio

“La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres.” Pr. 17:6

La presencia física de los abuelos en la vida de sus nietos es de una importancia pocas veces valorada. Los casos de, Jetro y sus nietos Jersón y Eliécer a su cuidado (Ex. 18:1-9), Noemí en la crianza de su nieto Obed (Rut 4:15-17) y Loida en la formación espiritual de Timoteo (2ª Tim. 1:5; 3:15), son un ejemplo a tener en cuenta.

Cuando contemplo y disfruto la presencia de mis hijos, los solteros y los casados, algunos con su cónyuge y mis nietas rodeando la mesa de los domingos al medio día, no puedo dejar de pensar con cierta tristeza, en mis queridos consuegros, unos que viven en el interior del país y otros del exterior, que no pueden disfrutar semanalmente de ellos.

Pero estar a muchos kilómetros de sus nietos, no significa que el vínculo deba debilitarse. Hoy en día, y gracias a la tecnología, poseemos una gran variedad de formas de mantener vivo el contacto con los seres queridos, sin importar la distancia a la que nos encontremos.

Hoy en día, millones de familias occidentales se encuentran separadas por distancias que son demasiado extensas como para tener una relación diaria y cotidiana.

Aunque las estadísticas oficiales no midan estos fenómenos, las experiencias personales que hacen alusión a esta problemática son realmente extensas. Puede darse una idea de esto con solo consultar en su vecindario o lugar de trabajo. ¿Cuántos de sus amigos, colegas o vecinos, viven en familias con tres generaciones presentes en el mismo barrio o la misma ciudad? ¿Cuántos abuelos viven cerca de sus hijos y nietos? ¿Cuántos padres tienen a sus propios padres cerca?

¿Por qué los occidentales se mudan tanto? Son muchas las razones, entre las cuales están las necesidades económicas, afectivas (por casamientos), para hacer otro tipo de vida, o por la salud. Ciertas regiones de los diferentes países atraen a la gente porque se especializan en ciertas industrias, o tienen un atractivo geográfico especial.

Pero sean cuales fueran las razones, sabemos que la distancia afecta negativamente la proximidad de la familia, y especialmente el lazo abuelo-nieto

Muchos abuelos que viven dejos de sus nietos desean saber si el axioma “fuera de la vista, fuera de la mente” es efectivamente cierto. Escuchamos decir: “vivir a una larga distancia y lejos de mi nieto me relega inevitable a desempeñar solo un papel simbólico en su vida?”. O “cuándo tales situaciones se tornan inevitables… ¿que puedo hacer para dar vuelta los resultados de no tener un contacto más frecuente con mis nietos?”. O desde otro continente: “¿Cómo reduzco al mínimo los efectos negativos de la distancia? No deseo ser una abuela olvidada”. No hay duda que se nos oprime el corazón. Este es un tema serio, sin respuestas fáciles.

Dos de los ingredientes emocionales

 ¿Cuáles son los efectos negativos que la distancia inflige en el lazo de los abuelos y los nietos? Para responder esto, primero deberíamos entender dos de los ingredientes emocionales y espirituales que conforman la “conexión vital” entre los abuelos y nietos:

Primero: El tiempo que se pasa sin relacionarse es directamente proporcional al “enfriamiento” de la relación. Y las relaciones son difíciles de establecer cuando los abuelos y nietos viven a una larga distancia entre sí.

Segundo: El contacto cotidiano, siempre será un aliado. Para hacer que la relación prospere, los abuelos y los nietos necesitan compartir una vida cotidiana con la otra persona, especialmente en los primeros años de vida del nieto. Viviendo lejos, el abuelo y el nieto poco sabrán del otro, porque habrá poco contacto y tiempo para los cariños y afectos.

Dos cosas que trabajan a su favor

Pero más allá de esto, no tendría que importar cuan lejos esté viviendo de sus nietos, ya que hay dos cosas que trabajan a su favor y pueden ayudarle a mantener viva su relación.

En primer lugar, los chicos pequeños tienen la capacidad de ampliar tiempo. ¿Recuerda cuando usted era más joven, y el tiempo parecía transcurrirle más lentamente, las calles más largas, y los edificios más grandes? Esto significa que el tiempo que usted pase solo con su nieto será muy disfrutado por él, y puede gratificarlo por un período considerable.

En segundo lugar, créalo o no, la tecnología es un aliado magistral. Se ha convertido en una gran ayuda para fomentar las relaciones emocionales en la distancia. Sin dudas, la tecnología no puede ayudar a bajar la fiebre, ir de pesca, o llevarlos al circo, pero puede jugar muy a favor para fomentar la comunicación, un factor imprescindible de mantener entre un abuelo y su nieto, sin importa cuan lejos o cerca vivan.

El principio básico es mantener la comunicación con continuidad

Aquí le señalamos algunos principios básicos e ideas prácticas sobre como aprovechar los factores citados, para que los abuelos que vivan lejos puedan mantener una fuerte conexión en la distancia:

Cuando tenga la oportunidad de visitar a sus hijos y nietos, puede intentar este plan:

 

  • Convoque a una reunión familiar con sus hijos y nietos.
  • Identifique los problemas, -y discútalos-, que causa el hecho de estar geográficamente separados.
  • Prometa reducir al mínimo la tristeza de su familia manteniendo una comunicación constante y estando físicamente juntos todo lo que les sea posible. A los chicos les encantará oír esto.
  • Idee un plan para estar junto a su nieto todo lo que le sea posible. Los chicos también estarán muy alegres de esto.
  • Propóngales a sus hijos unas “Vacaciones Matrimoniales” y reciba a sus nietos mientras sus padres se vayan a disfrutar de ese “tiempo de recupero de energías y romanticismo” a veces olvidado por el diario trajín.
  • Tenga en cuenta pasar la mayor cantidad de tiempo posible “solos” junto a su nieto, y coordine hacer esto en las visitas, durante las vacaciones de los padres, etc. Planee también hacer excursiones juntos.

Mantener una conexión a la distancia es también ser creativo para llegar a ser parte de la vida diaria de su nieto tanto como le sea posible. Entonces, cuando se encuentren en persona, no habrá molestos momentos en lo que usted no sabrá que era exactamente lo que su nieto ha venido haciendo últimamente. Los chicos pequeños crecen y cambian rápidamente. Muchos chicos nos dicen que cuando no hablan con sus abuelos (a la distancia) de forma regular, sienten que, cuando se reúnen con ellos, están frente a una especie de extraño. Por suerte, esto se modifica rápidamente después de un par de días de estar juntos. Y muchos se quejan de que sus abuelos pasan demasiado tiempo con los padres (porque no los han visto desde hace tiempo) y no bastante con ellos mismos.

 Mantener una conexión fluida es verdaderamente muy importante. Estas formas le permitirán un contacto diario y espontáneo:

La tecnología, esa gran aliada.

 La tecnología es la mejor aliada de los abuelos que viven a largas distancias. Usted puede utilizar las computadoras, los fax, o el clásico correo para mantener un contacto significativo con su nieto. ¡No se imagina la alegría de un nieto de recibir una carta dirigida exclusivamente a él!

 

  • Muchos chicos son expertos en computación. Los abuelos también deberían aprender a utilizarla sin mayores dificultades. Por suerte, el costo de una computadora, es perceptiblemente menor que en los tiempos pasados, aún con los vaivenes económicos que sufre América Latina. Las oportunidades que puede dar el E-Mail (Correo Electrónico), el Chat, (Puede conversar con su nieto por escrito, en tiempo real) y ahora también la videoconferencia (lo mismo que el chat, pero también viéndose las caras a través del monitor) están a nuestro alcance. El e-mail, los juegos de computadora en línea, y la capacidad de enviar y recibir notas (desde recetas, hasta bromas, pasando por cartas de amor y chismes) pueden hacer que mantenga un contacto fluido, interesante, vibrante y relevante con su ser querido. También  puede tener su propia Página Web en el atrapante mundo de Internet.

 

  • Los fax son muy útiles. Los chicos pueden enviar por fax dibujos, bromas, tarjetas, boletines escolares, etc. Los abuelos pueden envíar a sus nietos una pequeña nota de estímulo varias mañanas a la semana.

 

  • El contacto telefónico también es muy importante. Ahora hay sistemas contratados con “empresas de llamadas a larga distancia” muy económicos. ¡Es una voz en vivo! Pero asegúrese de llamar especialmente a su nieto. Su nieto no desea venir detrás de sus padres, sino sentirse especial, y como un individuo. Si usted quiere llamar a algún otro, o charlar con cierta persona de la familia, contáctese con ellos por separado. Es mejor llamar en un momento en el que sabe que su nieto no tiene otras actividades, como su tarea escolar o su padre gritándolo que su comida ya está sobre la mesa.

 

  • Correo: Las cartas de afecto y los pequeños símbolos son muy importantes. Si usted no tiene un fax o una computadora, anime a su nieto a que le envíe fotos, dibujos, tarjetas etc., y hágalo usted también. Sólo una carta con un chicle es muy aceptable para comenzar esta correspondencia. Los chicos más pequeños se fijan más en la forma que en el contenido, y el solo hecho de recibir una carta especialmente confeccionada para ellos, es más importante de que hay dentro.

 

  • Videos y casetes. Las cámaras fotográficas y los videos son excelentes maneras de establecer un contacto con su nieto. Seguramente los guardará junto con sus fotos y otros antecedentes familiares. Envíe muchas fotografías. Trate de comprarle a su nieto su propia cámara fotográfica, para que él tome fotos para usted. Si puede acceder a una digital (puede ser prestada) le puede enviar las fotos por Internet.

 

  • Lo más importante, esté allí cuando su nieto tenga acontecimientos importantes como graduaciones, bautismos, cumpleaños, actuaciones en la escuela o iglesia, días de fiesta, o cualquier acontecimiento que su familia valore mucho.

 

  • Siempre que pueda regálele libros cristianos acorde a su edad y adhiérale una foto actualizada en la contratapa con una cálida dedicatoria

Sea creativo al usar su propio ingenio para mantener a su nieto emocionalmente cercano. Podrá experimentar las respuestas que seguramente recibirá al hacer el esfuerzo de amar y cuidar a los nietos que vivan lejos. Los chicos lo saben, significa todo un mundo para ellos, y no dudarán en devolverle ese afecto. Y cuando crezcan, y pueden viajar por sí mismos, estarán impacientes por ir a visitar a sus amados abuelos

¿No podrían ser sus nietos que digan..?

“Mis abuelos realmente me aman y extrañan, aunque vivo muy pero muy lejos, recibo noticias de ellos casi todos los días. Ellos me llaman y escriben, y me envían pequeños pero hermosos regalos hechos por sus propias manos y libros cristianos con sus fotos pegadas dentro. Y cada año, paso dos semanas con ellos durante el verano. Cuando sea más grande, voy a ir a la universidad de la ciudad en donde ellos viven, me alojaré en su casa, comeré las cosas ricas que “la abu” hace y así podré verlos más seguido”.

 

ALFREDO POSSE

ISAIAS 53…….por Alfredo Posse

Este pasaje, que en verdad comienza en el capítulo 52 versículo 13, es uno de los más indicados para testificar a una persona origen judía. Cuando queremos compartir el evangelio con alguien de origen israelita haremos bien en no utilizar pasajes del Nuevo Testamento ya que este no es reconocido por el pueblo judío como Palabra de Dios. Sin embargo tenemos una cantidad impresionante de referencias en el Antiguo Testamento con los que si podemos guiar a un judío a conocer a Jesús como su Mesías (es mejor no usar el término Cristo ya que provoca mucha asociación con el catolicismo y las persecuciones de la Inquisición). Entre los muchos pasajes que vienen en este momento a mi mente están Salmo 2, Salmo 22, Isaías 7:14 (profecía sobre el nacimiento virginal del Mesías), Isaías 9:6 (con los innumerables nombres del Señor), y por supuesto Isaías 53. Curiosamente este capítulo es en cierta forma tabú para muchos rabinos y maestros de las escrituras en Israel, quizás porque no pueden discernir a quién se refiere precisamente Isaías; algo similar a lo que le ocurrió al eunuco etíope en Hechos 8:27 al 35 hasta que Felipe logró a partir de este texto compartirle el evangelio y revelarle a Cristo. Pero ese sería tema para otro mensaje…

Decían al comienzo que el pasaje en cuestión comienza más precisamente en el versículo 13 del capítulo anterior donde Dios mismo lo presenta como “su siervo”. Al respecto cabe recordar que las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, fueron escritas como textos sin divisiones de capítulos y versículos. Esta división la hicieron mucho tiempo después los estudiosos de la Biblia para darle un orden más simple. Pero en algunos pasajes como el que hoy nos ocupa, creo yo, la división no es del todo apropiada. Volviendo a Isaías 52:13 empieza a describir la obra del Mesías como el Siervo de Dios lo que se continúa en el capítulo siguiente.

Podríamos estudiar este pasaje desde el punto de vista de una declaración múltiple de Dios:

  • Dios presentando a SU SIERVO (52:13)

 

  1. Para esto utiliza calificativos muy interesantes ya que este Siervo será:
  • Prosperado, o dicho con otras palabras tendría éxito en todo lo que emprendiera. Este concepto me lleva a recordar la promesa hecha por el salmista al “Varón que no anduvo en consejo de malos…” del Salmo 1. Vale recordar que en final del versículo 3 dice “Y todo lo que hace prosperará” ¿Quien mejor que Jesús para ejemplificar a ese varón, quién mejor que Jesús para recordar que se deleitaba en la Palabra de Dios y que su obra redentora se cumplió con todo éxito? Pero siguiendo con Isaías…
  • Engrandecido, sus méritos serían reconocidos por los hombres, algo muy real en las palabras de los alguaciles enviados a prender a Jesús según Juan 7: 46 “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este!” y por último…
  • Exaltado, llevado al lugar más alto, al sitio que como Dios le corresponde y que solo por un breve tiempo dejó al venir a este mundo pecador y perdido: a la diestra del Padre como nos relata Pablo en Filipenses 2:9-11

Aquí vemos un primer contraste: al ser más maravilloso y espectacular se lo vería sin atractivo ni hermosura, y no sería deseado por los hombres (tanto judíos como gentiles). Esta expresión no tiene que ver con los sufrimientos previos a la cruz que se describen algunos versículos más adelante, sino en referencia a que en su humanidad no presentaba nada que llamara la atención en su porte. Fueron sus palabras, aún más que sus milagros, lo que impactaban a las personas, Pedro llegó a decir: “¿Señor, a quién iremos?, tú tienes palabra de vida eterna” Juan 6: 68

  • Dios preguntando a los hombres (53:1)

 

Pregunta casi retórica, “¿Quién ha creído…?” Ahí podríamos hacer la misma apreciación que con el vaso de agua a la mitad: Muchos somos los que creímos y fuimos salvados (el vaso medio lleno) pero también muchos son los que no han creído o no han escuchado o han rechazado abiertamente la obra de la Cruz (el vaso medio vacío). De todos modos sabemos que Israel, como nación rechazó al Mesías por Dios enviado, si bien la primera iglesia en Jerusalén estaba compuesta solo por judíos, pronto quedó en claro que la nación no estaba dispuesta a reconocerle como el Salvador.

  • Dios describiendo su aspecto (53:2-3)

 

  • Sin belleza ni atractivo especial, volviendo a lo dicho en cuanto a la contradicción de los dos últimos versículos del capítulo anterior, no dice que el aspecto el Señor fuera desagradable, que era feo (curiosamente los evangelios no dan ninguna pista sobre su aspecto físico dejando a nuestra imaginación si era alto o bajo, rubio o moreno, etc.) sino que no había nada espectacular en su presencia sino en sus palabras.
  • Sin valor ni aprecio, no daba con el perfil esperado para el Mesías. Entre otras cuestiones no era rico comerciante o empresario judío sino un humilde carpintero de una aldea despreciable como Nazaret (en Juan 1: 46 tenemos el prejuicio de Natanael sobre si algo bueno podía salir de esta ciudad). Tampoco tenía a su cargo un ejército ni milicias organizadas sino un grupo reducido de doce hombres rústicos: pecadores y pescadores (no vamos a discriminar las ocupaciones de los apóstoles pero reconozcamos que ni había ningún mérito especial estas profesiones).
  • Sin reconocimiento de parte de la nación, era visto como “azotado de Dios” cuando en realidad lo era “por nuestros pecados”.
  • Dios describiendo a la humanidad (53:5-6) 

 

    1. También hay aquí otro contraste: nosotros éramos los rebeldes y pecadores. Él quien fue herido en nuestro lugar; nosotros los enfermos (forma metafórica de referirse al pecado como una enfermedad que transmisión genética) y Él quien nos sanó; nosotros los perdidos como ovejas descarriados y Él como el Buen Pastor que vino a buscar y a salvar a los que estábamos perdidos. Esto no ha cambiado hasta nuestros días: los hombres siguen deambulando por el mundo sin sentido, sin rumbo, sin esperanza y solo en Cristo podemos hallar el sentido de la vida, la dirección y la esperanza eterna. No ha cambiado mucho el mundo en estos últimos dos mil años ¿no es verdad?
  • Dios describiendo los tormentos del Mesías (53:7-8)

 

  • Angustia y aflicción, en varios pasajes de los evangelios vemos al Señor conmovido por el dolor de las personas (las multitudes como ovejas sin pastor, la viuda de Naín, las hermanas de Lázaro, etc). Pero nunca afligido por sí mismo, ni aun sabiendo el final que le esperaba en Jerusalén, con excepción de su oración en el huerto de Getsemaní donde dicen las escrituras que “comenzó a entristecerse y a angustiarse” según Mateo 26:37 y Marcos 14:33, y en “agonía” según Lucas 22:44. Y en esta situación el sufrimiento no era por la muerte próxima sino por el hecho de que se habría de separar de su comunión con el Padre cuando cargara los pecados de la humanidad. Así se comprende el clamor en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
  • Silencio, muchas pueden ser las razones de guardar silencio: algunas veces por temor, otras por conveniencia, otras por necesidad. Pero el silencio de Cristo al enfrentar a sus acusadores y ante la inminencia de la cruz fue por amor: cuando leemos en Sofonías 3:17 “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” no podemos dejar de identificar este pasaje con Jesús. Él siendo Dios mismo estaba en medio de los hombres, estaba salvando a la humanidad de sus pecados, se gozaba en cumplir la voluntad el Padre aunque esto le significara sufrimiento físico y callaba por amor ya que si se defendía y lograba evadir la cruz no habría habido para nosotros esperanza.
  • Dios describiendo su muerte y su resurrección (53:9-11)

 

  1. Nuevamente nos encontramos con otra contradicción:
  • Moriría como un impío, pero sería sepultado con todos los honores de un noble (recordemos la tumba sin usar de José de Arimatea, los preparativos del mismo José y de Nicodemo que incluían lienzos, el sudario, especias aromáticas etc. tal la costumbre de los judíos).
  • Moriría literalmente (lo que fue atestiguado por numerosas personas, incluido el centurión romano), sin embargo viviría eternamente.
  • Sufriría hasta lo inimaginable por el hombre, pero disfrutaría de ver el resultado (el fruto) de su obra y estaría satisfecho. ¿Cuál es ese fruto? Ni más ni menos que nosotros los que un día fuimos alcanzados por su mensaje de amor y gracia, los que habiendo puesto nuestra fe y confianza en su obra redentora pasamos de muerte a vida y de la condenación eterna a la salvación eterna.
  • Dios describiendo su final (53:12)

 

  • El Padre le daría parte (un lugar especial) con los grandes, esto se demuestra en las palabras del apóstol Pablo en Colosenses 3:1 “donde está sentado Cristo, a la diestra del Padre.” El lugar que por naturaleza le corresponde, que por amor dejó para venir a esta tierra “llena de maldad” como cantamos en el himno, y al que volvió como demostración de haber cumplido cabalmente la misión encomendada o sea la redención de los hombres.

CONCLUSIÓN: no podemos ver los sufrimientos del Señor sin caer quebrantados a sus pies. No podemos ver su muestra de amor insuperable sin arrepentirnos por lo que nuestro pecado le llevó a vivir. Y no podemos dejar de decir como Pedro en Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos.”

El Señor bendiga su Palabra, amén

 

Alfredo Posse

GUSTAVO SANCHEZ

DIVERGENCIAS…..por Gustavo Sánchez

Nunca debemos menospreciar el poder liberado en oraciones intercesoras del pueblo de Dios. El apóstol Juan dice que puede transmitir vida a los que están caminando hacia una muerte segura. (1 juan 5: 16). Pero no debe tratarse de un recurso extremo, sino que debe ser como la respiración y la primera opción ante cada tema.

Los médicos hacen todo lo que pueden, se esfuerzan, van, vienen, recetan, diagnostican, prueban tal o cual tratamiento, recurren a aparatos, internación, terapias intensivas…etc. Y sólo cuando no queda otra posibilidad humana, se le comunica a los familiares que “está en las manos de Dios”. Claro, como ya no queda recurso humano, hay que empezar a creer en y dejar paso a la intervención divina.

¿Quién nos convenció de tamaña herejía? Otro caso: a veces escucho expresiones que parecen muy piadosas, pero que revelan la más oscura independencia anidada en el corazón humano. Se dice, por ejemplo al despedir un hijo: “Dios te acompañe”. ¿Dios te acompañe? O sea: él es el piloto, él dirige, él va, él viene y se lo limita a Dios a la figura del copiloto, del ayudante. Frases como: “Lo hicimos con la ayuda de Dios”. Nosotros somos los hacedores, los protagonistas y Dios es el colaborador, ese peón forzudo que nos ayuda a correr las cosas

Claro, esta filosofía es mundana, de las personas que no conocen a Dios, pero esa cosmovisión se filtra en nosotros que somos llamados a DEPENDER en todo momento, desde el vamos, del arranque, ya que separados de El NADA (y nada es nada) podemos hacer (Juan 15:5)

En la lucha contra Amalec narrada en Éxodo 17 aprendemos que las grandes victorias no se hallan en el campo de combate, en el fragor mismo de la batalla, en la estrategia, en la planificación de la guerra, ni en el poderío de los carros y caballos, sino en el monte, en la perseverancia de velar en oración. “Mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano”.

Pero esto nos introduce a otro tema importante. Moisés no estaba solo, tenía socios en la oración, como tantas veces no es el logro personal, sino corporativo. Aaron y Hur lo sostenían. Fue un éxito del trabajo en equipo.

El mismo secreto está expresamente mencionado en Mateo 18:19. Dice el Señor:   Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Se enfatiza la necesidad de orar juntos, ponerse de acuerdo, precisamente.  Lo curioso es que ese “ponerse de acuerdo” es traducción de la palabra SINFONIA (STRONG G4856) Ponerse de acuerdo como los músicos de una orquesta, imagínate hermano si cada músico tocara lo que se le antoja ¿Qué locura saldría de ahí?. Se nos llama a orar poniéndonos de acuerdo.

Seguramente esto tiene relación con la oración intercesora de la iglesia por el encarcelamiento del apóstol Pablo. El gallardo misionero en el año 63 se encuentra ahora en las feroces cárceles de Roma con una sentencia fatídica sobre su cabeza. Los hermanos oraban y Pablo confía en su liberación, lo que ocurrirá efectivamente. Luego el viajará a España, y de allí sobrevendrá otro encarcelamiento final que acabará con su vida en el año 68 aprox. Dice Filipenses 1:19: “Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación”. Relacionado con la oración de los filipenses aparece un término curioso adjudicado al mover del Espíritu: SUMINISTRACIÓN. El castellano no traduce el profundo significado de la palabra usada por Pablo EPICOREGEO (Strong G2024)

Este término también está relacionado con el arte. Un CORO era lo que es hoy en nuestro medio, pero la diferencia era la trascendencia que tenía en los tiempos bíblicos. El teatro no disponía de la amplificación moderna, así que el coro iba narrando con voces potentes lo sucedido en el escenario. Eran de muchísimos integrantes, entre los cuales la gran mayoría eran esclavos. Vivían en los sótanos de los teatros, y dependían de la provisión en todo sentido (capacitación, comida, sustento) del COREGA (el director y responsable del coro). De hecho esta función de provisión en todos los órdenes se resumía en un verbo: COREGEO. Los COREUTAS dependían primariamente de esta función, de este COREGEO del COREGA.

El concepto resumido aquí es sublime. El apóstol usa la palabra COREGEO para describir esta suministración espiritual relacionado con la oración que resultará en la liberación, pero le antepone un prefijo superlativo: EPI, para sumarle un plus, por eso algunas versiones se ven en figurillas para trasponer al castellano todas estas ideas juntas y traducen “la superabundante suministración”.

En estos días somos llamados a ponernos de acuerdo y orar por nuestra ciudad y país, hagámoslo confiando en esta suministración desbordante que Dios pueda concedernos lo que pidamos. Si me permiten esta inferencia: oremos en sinfonía para que Dios epicoregee nuestro clamor. Amén.

 

ROBERTO DEHNER

ENSEÑANOS A ORAR………….por Roberto Dehner

Lucas 11:1al 4

  • Los discípulos vieron orar al Seños, es probable.

Enséñanos a orar como Juan (Lucas 5:33)

Un pueblo habituad a orar ¿Qué había Pasado para que ellos dijeran enséñanos a orar? Orar 296 veces

  • ¿Qué es orar? Hablar con Dios.

Pero ¿Hablamos o hacemos monólogos? ¿Cuál es la principal manera por la cual Dios nos responde? Su Palabra….(HISTORIA DEL CHEQUE EN LA BIBLIA)

  • Juan 18:38 Pilato preguntó al Señor ¿Qué es la verdad? Y salió de allí…

No espero una respuesta…¿Cómo son nuestras oraciones? Nos detenemos a esperar la respuesta.

El Señor Jesucristo les dio pautas a tener en cuenta, que son igual de válidas para nosotros:

1)     Padre nuestro que estas en los cielos

La oración es dirigida al Padre: Juan 4:23 (Adoraron al Padre)

Juan 14:13 “y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre…

2)     Santificado sea tu Nombre: Dios desea que en la oración nuestra concentración y atención estén en Él. ¿Cómo podré escuchar lo que me dicen si mi atención está en otras cosas?

1Pedro 1:13 al 14 “…Sed santos porque yo soy Santo”.

3)     Venga tu reino: la palabra griega es Basileia: la esfera de su gobierno, pero para un judío estaba más lejos, su vista está en el reino milenial de Cristo el Mesías.

Poniendo la mira y el anhelo en la venida de Cristo a reinar toda la preparación se transforma en especial

* El atleta se prepara para la carrera.

*El luchador se prepara para la guerra.

*El novio se prepara para ver a su novia.

Y en todos los casos hay una preparación externa e interna para algo, entonces ¿Cómo nos preparamos para decir “Venga tu reino”?

1)     Una preparación interna. VIVIR VAJO LA ESFERA DE SU GOBIERNO MATEO 6:33

2)     Una preparación externa 1º Corintios 10:31.. lo que hagamos sea para la gloria del Señor Colosenses 3:23 Todo lo que hacemos sea buscando de agradar al Señor

4)  Hágase tu Voluntad

Romanos 12:2 cuando vivo bajo la esfera del Gobierno de Dios, compruebo que su voluntad es Buena, Agradable, Perfecta. Y puedo animarme a decir hágase tu voluntad estar en la voluntad de Dios va a implicar una continua consulta en las decisiones de cada día

5)     Como en el cielo así  también en la tierra

Al venir el reino Milenial en que Cristo Reinara, su voluntad será igual que en el cielo, el Señor desea lo mejor para sus hijos y desea que la oración sea el medio para que caminemos en su perfecta dependencia Salmo 25:14

6)     El pan nuestro de  cada día dánoslo hoy  PETICIONES: Dios desea que pidamos desde lo más sencillo hasta lo más complejo… y estando en comunión con El Señor es difícil pedir mal 1º Juan 5:14… la confianza

7)     Perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Una parte muy difícil es perdonar Marcos 11:25 y cuando estén orando perdonad

8)     No nos metas en tentación  Santiago 1:12-13 todos los intentos del corazón son de continuo el mal Génesis 6:2

9)     Mas líbranos del mal Líbranos del maligno

Conclusión: Considerando todo esto, ¿no tendría que generar cambios la oración en nuestras vidas?